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“Vinci”: Leonardo y Mick Jagger contra el Guajirismo Intelectual

16 Nov

Cuando leo el nuevo episodio que vive Eduardo del Llano con su película “Vinci” no admitida en el venidero Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, no puedo evitar la memoria de un simpático pasaje en mi corta historia como guionista de televisión.

A los productores de un espacio televisivo dedicado al cine en mi ciudad oriental, cierta vez se nos ocurrió proyectar un adefesio tremendista como aquel “300” basado en el cómic de Frank Miller. La idea era desmenuzarlo en una introducción con análisis históricos que el filme ni de lejos superaba.

Jamás, a pesar de televisar filmes cuestionadores del basamento totalitario nacional, recibimos censura alguna. Comprendimos después: eran propuestas demasiado elevadas para el coeficiente de nuestros censores.

Sin embargo, justo la noche dominical en que “300” iba a tener su proyección televisiva en Bayamo, Cuba, un teléfono de la televisora recibió la orden del Partido Provincial: no podía salir aquella película al aire.

¿La razón?, un diligente censor cultural leyó esa noche en el diario Granma una crítica donde se acusaba a “300” de ser una manipulación de Hollywood contra los persas, tatarabuelos de los actuales súbditos de Mahmud Ahmadineyad. No, definitivamente no: prohibido hacerle el juego al imperio contra los hermanos iraníes.

Pienso en esto, inevitablemente, luego de leer el argumento por el cual “Vinci”, la ópera prima cinematográfica del ingenioso Eduardo del Llano, ha sido rechazada por la “Comisión de Selección” (cacofónica donde las haya) del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana.

Resumamos la cartita en una oración: su película no fue aceptada porque no abordaba un tema latinoamericano.

Sí, Eduardo es tan latinoamericano como que vive entre calurosas paredes habaneras, su película es tan latinoamericana como que es una producción del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC), pero su obra, ¡horror!, se atrevió a mirar la universalidad desde un pasaje imaginario en la vida del genio Leonardo da Vinci, y eso, la “Comisión de Selección”, mapamundi en mano, sabe que “no queda en Latinoamérica”.

Ah… qué delicioso pasaje. Qué juego de ironías: el director de la serie de cortometrajes protagonizados por Nicanor O´Donnell (Luis Alberto García), de repente se descubre protagonista de uno de esos alucinantes absurdos que pueblan sus cortos.

Porque el hilo conductor que enlaza la censura de aquella efectista y mediocre película que queríamos mostrar y diseccionar para el público de mi ciudad, y esta censura con guante de seda que se le aplica ahora a Del Llano con su cinta, podríamos definirlo con un término deliciosamente criollista: guajirismo intelectual.

Tiene matices políticos en unos casos, matices nacionalistas en otros, pero tiene un mismo basamento a nivel de cerebro: el guajirismo del intelecto.  

El guajirismo no es una condición humana ni un accidente geográfico. Es, ante todo, una proyección del pensamiento. Aunque aplicada a los campesinos cubanos, y por extensión (desde ese “habanocentrismo” que, puestos a hablar desde lo universal, tan bien rima con “guajirismo”) a todo cubano que no es nacido en La Habana, creo que la definición de guajiros intelectuales retrata esa suerte de cerrazón mental, de chovinismo ridículo, que padecen ciertos círculos pretendidamente intelectuales de Latinoamérica y que en Cuba –¿dónde si no?- alcanza una soberana consumación.

Se trata de una deformación mental tan podrida de patrioterismos, provincianismos, de valores que en nombre de algún mandato supremo que desconozco “hay que defender”, que no puede menos que ser aborrecida por quienes tienen a bien el arte verdadero.

En 2008, un peruano que de guajiro intelectual no tiene ni la sombra, Francisco Lombardi (responsable de algunas de las más memorables películas latinoamericanas de los últimos años) fue el Presidente del Jurado de ese mismo festival habanero. Jamás olvidaré la amarga frase con que me definió en una entrevista gran parte de la producción cinematográfica que se hacía en la región: “un arte que se mira el ombligo, un arte para cuatro espectadores supuestamente sesudos que aplauden en una sala provincial”.

Desafortunadamente para Eduardo del Llano, su “Vinci” no quería recrear el drama de una familia minera de Bolivia, ni las masacres de los narcos en México, ni la emigración centroamericana, ni era una patriotera denuncia contra la presencia británica en Las Malvinas.

El director quiso recrear un fragmento del Renacimiento que enriqueció el genio nacido en Vinci, sazonando su historia con algo de cultura musical Rolling Stones (para conformar el amaneramiento bisexual del Leonardo), y eso, claro está, no forma parte de la oda al guajirismo cinematográfico que evidentemente marca la pauta en el festival en La Habana.

No dejo de pensar en cuál habría sido el destino de Luis Buñuel pretendiendo colar sus piezas surrealistas en la competencia de cine latinoamericano de Cuba; no dejo de pensar en el anonimato que habría padecido un Borges habanero, que por no tratar en sus relatos “la realidad latinoamericana” jamás habría sido promocionado en la Feria Internacional del Libro de La Habana.

Y no dejo de pensar, tampoco en la inagotable producción de funcionarios, censores, burócratas ilustrados, comisiones de selecciones, patrocinadores del guajirismo intelectual más afianzado a la cultura nacional, que exhibe una Isla donde Severo Sarduy es menos conocido que Miguel Barnet, Tomás Sánchez menos que Kcho, y donde todavía se emplean medidores políticos y temáticos para definir lo que pertenece al arte de Latinoamérica y lo que no. 

Espero que esa rara avis del audiovisual cubano que es Eduardo del Llano haya aprendido la lección: mientras tanto guajiro intelectual sostenga las riendas de la política cultural de su país, que se conforme con la exhuberante difusión underground que tiene su obra dentro y fuera de la Isla, y que no pretenda “enrarecer” la atmósfera del folclórico Festival. 

(Publicado originalmente en Martí Noticias)

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27 comentarios

Publicado por en noviembre 16, 2011 en 01 Julio

 

27 Respuestas a ““Vinci”: Leonardo y Mick Jagger contra el Guajirismo Intelectual

  1. F. Hebra

    noviembre 16, 2011 at 12:47 pm

    Un nuevo ejemplo de lo que siempre he llamado LETRINOamericanismo.

     
  2. julio barcelona

    noviembre 16, 2011 at 1:26 pm

    La censura no existe mi amor
    La censura no existe
    la censura no
    la censura
    la
    ……..??

     
  3. El Lapón Libre

    noviembre 16, 2011 at 3:13 pm

    Hola hermano gigante. He querido pasar de puntillas por el blog, pero ni modo: la tentación me hace participar. Primero que todo no quisiera opinar sobre la inclusión -injusta o no- de la película de Eduardo, pues puede que sea muy buena, pero también un bodrio y, en ese caso, no le faltará razón al comité de selección del Festival para no pasarla. He visto casi las todas producciones del escritor, libretista, guionista y ahora director de cine de personaje hoy centro de la polémica y algunos me han gustado más que otros, pero; de ahí a decir que ese señor es lo más de lo más; creo que hay muchísima exageración y muhco de ese insano sociolismo que forma parte de ese “guajirismo intelectual” del que padecemos -deuna forma u otra- todos los cubanos, en parte por vivir, prácticamente, de espaldas -o quizás un poco más abajo- del mundo. Llámese por el cuento del bloqueo o -aún más creible- por el miedo del gobierno a que nos esteremos de lo que pasa fuera de al isla-cárcel o incluso -a como están las cosas- de lo que verdaderamente ocurre archipiélago -“gulag”- adentro, lo cual ni Granma , ni Radio Reloj, entre otras pestes, jamás nos dirán una palabra. Pienso que ante tanta “dime que te diré”, Creo que lo que más se impone es un poco de modestia, bien por el señor de la levita al hombro como por el señor del Llano, de lo contrario estaremos asitiendo a un ensordecedor y nada constructivo diálogo de sordos, además con más ego que nuestro “caballieri reflexioandor”, Y ya con aquel -quién por suerte, saca su barbuda jeta sólo de vez en cuando- tenemos bastante.

     
    • El Pequeño Hermano

      noviembre 16, 2011 at 3:27 pm

      Amigo mío: la “Comisón de Selección” no rechazó la película por razones estéticas o de calidad (conozco a la perfección los bodrios que compiten en ese Festival: entre 2002 y 2009 no dejé de asistir ni a uno solo), sino, literalmente, por no abordar un tema latinoamericano. Yo no puedo valorar el acierto de la realización de Eduardo del Llano esta vez: no la he visto. Pero sobran motivos para valorar el argumento bajo el cual su obra quedó fuera de competencia: un pensamiento guajirista sin parangón.

       
      • marc anthony

        noviembre 17, 2011 at 12:09 am

        Amigo mio,coincido en parte con el lapon,la modestia nos engrandece,la arrogancia nos destruye y nos consume,es mi opinion q del llano padece un poco de lo segundo,si no hemos visto ni sabemos el film como puedes asegurar q no fuerechazada por razones esteticas o de calidad,si no por puro pensamiento guajirista?.sabemos q dentro de cuba todo es muy polemico,y los hp estan a la orden del dia,y nada es casual,todo tiene su por que,pero pienso q se esta exagerando con todo esto ,aunque no creo un comino la razon q dio la comision organisadora por lo q he dicho antes,tambien no deja de tener su logica,un festival de cine latino, q ue hace un film de tematica europeo por muy universal q sea,esperemos su estreno el 12 de enero,sabremos si trasciende o queda en el olvido,y quien tenia la verdad absoluta……un saludo..

         
      • El Pequeño Hermano

        noviembre 17, 2011 at 1:03 am

        Amigo marc:

        1. Respondo tu pregunta de “¿como puedes asegurar q no fuerechazada por razones esteticas o de calidad?” con un simple fragmento del comunicado que le envió a Eduardo del Llano la “Comisión de Selección”, (la carta está publicada de forma íntegra en su blog).

        “El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano es un festival temático. Como lo define y expresa su convocatoria, desde sus inicios. (…) La decisión de que tu filme Vinci no haya sido seleccionado para competir en el Festival, no obedece a valoraciones artísticas ni de otra índole, sólo temáticas.”

        Aunque ya en mi post había referido las causas. ¿Te parece que iba a aventurarme a decir que fue rechazada por una razón, solo de imaginármelo?

        2. El Festival de Cine Latinoamericano (repito: estuve en 6 consecutivos, y en 2 ediciones trabajé como periodista) no tiene una línea temática definida. Hasta esta escandalosa exclusión, el único requisito era que se tratara de una realización hecha en Latinoamérica. Así pude ver decenas de películas sin un contexto determinado, que podían haber sido rodadas en Guatemala o Madagascar, con historias desmarcadas de cualquier región. Y vi también películas ultra experimentales más propias del cine europeo contemporáneo que del latinoamericano. Jamás, never ever, vi el requisito de “tiene que ser ambientada en Latinoamérica o tratar un tema de Latinoamérica” por ninguna parte, y créeme: vi decenas de las competidoras.

        Saludos y afectos,
        Ernesto.

         
  4. El Lapón Libre

    noviembre 17, 2011 at 6:54 am

    Saludos hermano Ernesto y Marc Anthony. Sólo decirles como dato curioso y, al margen, que yo trabajé como periodista en 12 ediciones del Festival Del Nuevo Cine Latinoamericano, e incluso, en una participé como miembro del comité de selección de documentales. Con ello te digo que conozco de bastante cerca la mecánica del evento -aunque ya estoy defasado con relación a la actualidad- y, también, a Don Alfredo (al igual que él a mí), aunque nunca fuimos grandes amigos. Es cierto que en festivales pasados se han exhibido bodríos , pero todo ellos han tocado la temática latinoamericana de alguna forma u otra y se han exhibido en horas -digamos- de “relleno” para más bien completar la inmnesa programación de la fiesta del cine en Cuba. Yo creo que el que le hayan permitido a “Vinci” laposibilidad de exhibición en una sección -supuestamente- menor; era oportunidad que Del Llano no debió dejar pasar y, a partir de ahí, dar la guerra. También conocí personalmente a Eduardo, pero en su etapa juvenil universitaria e incluso algunos años después, nos veíamos en citas faranduleras -tampoco éramos amigos- y aunque recuerdo que era muy ocurrente, talentoso y jodedor; su soberbia -sobre algunos temas de conversación- no la disimulaba demasiado. El “derecho al pataleo” existe, pero un poco de inteligencia y estrategia nunca están de más.

     
    • El Pequeño Hermano

      noviembre 17, 2011 at 10:29 am

      Amigo mío: respeto tu posición, pero yo no habría permitido que mi película fuera relegada a una sección menor, sin posibilidad de competir, como si fuera una minusválida por el hecho de abordar a Da Vinci. No. Y si le llaman soberbia, pues soy un soberbio también. Yo a eso le llamo respeto a mi obra, estimado, sea un desastre o una joya.

      Con respecto a las temáticas de las películas, humildemente difiero de ti, aunque obviamente posees un conocimiento suficiente del asunto: yo, entre las obras en competencia, sí vi muchísimas que no abordaban ninguna temática latinoamericana y fueron admitidas. A vuelo de águila recuerdo, por ejemplo, XXY, que recreaba la vida de un personaje hermafrodita; recuerdo Géminis donde dos hermanos adolescentes, hembra y varón, eran sorprendidos por su madre teniendo sexo; y recuerdo Lafonté, la historia de un vendedor de periódicos que era testigo involuntario de un crimen. En ninguna de estas había “temática latinoamericana”, solo historias universales.

       
    • El Cronista

      noviembre 19, 2011 at 2:21 am

      ¿Eres Roberto Cabada?

       
  5. angel

    noviembre 17, 2011 at 7:12 am

    Ernesto, no has visto la pelicula y dices “escandalosa exclusión”…pero bueno.
    Sin embargo a lo más importante, que es la reaccion desmedida de A Guevara, cuando dice:
    “Y a mi me sacan de aqui a cañonazos”
    que es realmente lo mas polemico de esta discusión, no te refieres
    Un señor de más de 85 años que ya casi no puede caminar por enfermedad, que ha dirigido el festival y el icaic desde su creación, reacciona airadamente, como si se le cuestionara su puesto…
    Es evidente que le quedan suspicacias de cuando los ortodoxos estalinistas lo sacaron del poder el icaic, por haber aprobado Cecilia, de Humberto Solás.
    Lo curioso es que A Guevara ha dado recientemente charlas a favor del cambio, y del cambio rapido ha subrayado…pero….y es lo curioso, -enseñanza del regimen- se aferra al poder de su puesto ante la mas minima protesta….¿a quien se parece?

     
    • El Pequeño Hermano

      noviembre 17, 2011 at 10:19 am

      Debe ser la tercera vez que lo digo en estos comentarios, aquí vamos otra vez: escandalosa, abominable exclusión, no por si la película es buena o mala, que no la he visto, sino por la razón debido a la cual fue excluída, que esa sí no pretendo repetirla porque, además de comentarla en el post la dije más explícitamente en dos comentarios anteriores.

      El tema Alfredo Guevara es interesante pero NO es lo más polémico de esta discusión en particular. Esta vez, hablamos de política cultural cubana, no de la condición ética-humana de sus impulsores.

       
  6. El Lapón Libre

    noviembre 17, 2011 at 11:28 am

    Ahora te entiendo mejor, hermano. Es hermoso el debate entre personas que ponen por encima de todo éso que se llama democracia, respeto y libertad de criterios. No es el caso, pero, aunque estuviese en desacuerdo contigo, te seguiré admirando como el gran intelectual que eres.Un abrazo “pequeño” -porque has crecido con cada entrega periodística- y vamos a ver si algún día, nos podemos tomar un par de rones o un café, y juntos; conversar de temas diversos. Y con ese espíritu inquieto por encontrar éso que se acerca a la verdad de las cosas.. Saludos.

     
  7. lamanofranka

    noviembre 18, 2011 at 5:41 am

    Cuando vivía en Cuba tuve la oportunidad de asistir a muchos eventos del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, que cada año se celebra en La Habana en el mes de diciembre. Recuerdo que era uno de los eventos que más esperaba. Esa combinación de frio decembrino en la Habana y el olor inconfundible de los cines es inolvidable.

    Coincido con Ernesto. Siempre entendí que lo que le valía a una película para ser incluida en el concurso principal del Festival era que hubiera sido realizada en Latinoamérica, no que el tema fuera exclusivamente latinoamericano.

    Mi opinión, suspicaz, “políticamente incorrecta” , o como quieran llamarla los mojigatos del pensamiento, es que a Eduardo del LLano le pasaron la cuenta política por romper el silencio que los corderos intelectuales han mantenido con respecto a todos los aspectos que permiten definir como un desastre eso que una vez, hace mucho, se llamó ¨ revolución cubana¨ .O sea, que el tipo no se plegó a la complicidad de la intelectualidad acomodaticia, y con notable perspicacia creó sus cortos basados en las peripecias de Nicanor O´Donnel a lo largo de ciertas épocas y aspectos de la realidad cubana post 1959.Con humor inteligente y sarcástico, unido a excelentes actuaciones, ha mostrado de una forma sencilla la vox populi en forma de arte. Eduardo es una mosca que molesta en el pastel de la fiesta de complicidad entre intelectuales y gobierno. Y como ha sucedido con otros (Ángel Santiesteban, Pedro Pablo Oliva, el mismo Ernesto) había que darles su escarmiento, ponerles su respectiva cabeza de caballo bajo las sabanas. En los momentos actuales bajo el reinado feudal del Mínimo Líder Raúl Modesto Castro Ruz la V no significa Victoria, ahora V es de Vendetta.

    @La_Mano_Franka

     
  8. mas vale tarde

    noviembre 18, 2011 at 10:41 am

    Hay que saber perder. Si la peli no reune los requisitos que acaban de ser definidos por la propia direccion del festival, no queda mas remedio que aceptarlo humildemente.
    Ahora lo que debe hacer el director es agradecer a los organizadores sarcastica y elegantemente el habar aclarado el asunto y presentar la peli en todos los demas concursos en los que esta reuna los requisitos. Es asi de simple. No vale la pena armar pataletas ni conjeturas sobre el por que.
    Lo primero que hay que admitir es que el festival de La Habana esta regido por la politica del pais y eso deberia bastar para ni siquiera querer competir en el certamen.

     
    • diogenes

      noviembre 18, 2011 at 4:26 pm

      “Lo primero que hay que admitir es que el festival de La Habana esta regido por la politica del pais y eso deberia bastar para ni siquiera querer competir en el certamen.”

      más vale tarde:

      ¿Aunque la política, no del país, sino del desgobierno que tiene, sea una reverenda porquería? ¿Aunque sea injusta? ¿Aunque sea absurda? ¿Qué somos los cubanos para ti, amigo: ciudadanos o súbditos? A los gobiernos no se les pide favores; ni mercedes, ni se les suplica: a los gobiernos se les exige y se le arman todas las pataletas que haya que armarles, porque son SERVIDORES públicos; no, amos de nadie. O sea, si te he entendido bien, hay que callarse la boquita cuando el amo dispone algo, porque los ciudadanos no tienen derecho a nada, salvo a acatar órdenes.

      Tú tendrás complejo de perro, pero todos los cubanos, no.

       
  9. Jorge Labrada Labrada.

    noviembre 18, 2011 at 5:42 pm

    Amigos y compatriotas, en la vida todo tiene justificación, el acto más execrable, el tomar una vida ajena, puede y regularmente es justificado, claro, con todo el cinismo del mundo. Entonces los eruditos de la Comisión de Selección (lo repito y me da risa) justificarán con “extraordinarios argumentos latinoamericanos” su decisión y ya, así de sencillo, como es sencillo todo en el país dela ziguaraya, ¡qué pena que todo siga siendo igual!

    Díganme qué tiene de representativo por ejemplo “El Violín Rojo”, que se proyectó en el festival de diciembre 2000, por citar un ejemplo, yo o se pero estoy seguro que los honorables miembros de la Comisión de Selección (a lo cubano, estoy meao de la risa) tienen esa respuesta.

    Ernesto gracias por tu trabajo, tu coterráneo, Jorge el manzanillero.

     
  10. Gerardo el de Berlin

    noviembre 18, 2011 at 6:48 pm

    Creo que fuí uno de los pocos (o el único) hace algunos años que le pidió permiso a Eduardo para poner el cortometrage Monte Rouge en el sitio de la Lenin (www.lalenin.com), el permiso lo tengo por escrito. Ambos somos compañeros de la Lenin casi de la misma época y me pareció mal bajarme el documental de cualquiera de los sitios donde estaba y exibirlo en el mío sin su autorización, por eso hablé con el primero.

    Cuando aquello Eduardo estaba bravo. La excibición de su documental por sitios de internet y canales de televisión de Miami sin haberle pedido permiso lo habían disgustado. Desmintió en algunas entrevistas el matiz “alambicado y falso” que le daban al documental durante la difusión, y puso en claro que esas no fueron en ningún momento sus intenciones, que fué una idea divertida que se le ocurrió en aquel momento y la hizo, y el no se consideraba ni gusano ni contrarevolucionario.

    Ahora me entero que se le viró la tortilla a Eduardo. De nuevo está bravo pero ahora no es con el exilio majadero que le rapta sus películas y las utiliza para desentonar sino que ahora los culpables son los que están de su mismo lado.

    Hablamos de dos casos diferentes pero al final parecidos entre sí. En el primero se corrió una bola de que el documental estaba prohibido en Cuba, y aunque nunca lo estuvo se proyectó en el exilio como material prohibido en la isla. Aquella noticia convirtió a Eduardo y a Luis Alberto García de la noche a la mañana en héroes inmortales de la República. La película Vinci no estará prohibida en el sentido de la palabra pero ha sido censurada en el Festival anfitrión con pretextos. (Debe ser un choque muy fuerte para él)

    Las razones son tan absurdas como cualquier argumento usado en Cuba para prohibir algo, por ejemplo que no te dán un permiso de salida si te falta la carta de “liberación” de un Ministro, etc. Son cosas tan absurdas que al contarlas en otros lugares (fuera de Cuba) la gente te mira boquiabierta.

    Si yo fuera Eduardo le diera ahora mismo las gracias a la comisión su-puesta. No hay mejor publicidad para su obra que la censura y su obra no es menos válida si la ponen o no la ponen en ese festival. Me estoy oliendo que con esta tragedia “hecha en casa” Eduardo y esa película salen ahora por el cielo. Vivir para ver.

     
    • cubana766

      diciembre 8, 2011 at 9:17 am

      Gracias por tu comentario (desde Berlìn), me has ahorrado escribir màs o menos lo mismo (salvo algunos permisos…
      Creo que el blog de Edo sea una oda a sì mismo…

       
  11. hortensia hernandez

    noviembre 19, 2011 at 9:46 am

    Por más que ahora se intente rodear el reclamo de Eduardo en una aureola de sustancia la realidad es que todo esto comenzó como un berrinche de egocentrismo de alguién que no pudo aceptar que su obra no fuese seleccionada. La carta de Eduardo fue un verdedero bodrio y los hechos son tercos. Partimos de que el comité organizador tiene el derecho de establecer sus pautas y dijo de manera clara que no privilegia películas cubanas. ¿Singularizó entonces sobre esa base la película de Eduardo ? Los números dicen otra cosa: “se inscribieron 1.064, de las cuales 445 fueron programadas para exhibición y solo 121 concursarán”. Luego lo de Eduardo no fue excepción, fue la regla. Nada de suspicacia política, ni la tienen cojida conmigo. Nada de dictadura, censura, vejestorio, conrarevolucion ni la retaila de opiniones de quienes se lanzan por sus propios prejuicios y agendas, sin haber visto la pelicula, a opinar. La película de Eduardo formó parte del 88.6% de las películas que no fueron aceptadas. Ya se que eso será un cubo de agua fria para la vanidad (o una operación de marketing bien montada) pero ahí están los tercos números demostrandonos que Eduardo en vez de mostrar altura termin’o hablandonos, no de “enanos altruistas metidos en candela” sino, como enano vanidoso metido en perreta.

     
  12. hortensia hernandez

    noviembre 19, 2011 at 9:57 am

    ” desconfío de un Festival que, debiendo promover el cine nacional…”
    “por más internacional que sea, tendría que dar una oportunidad al producto nacional de entrar en la lid …”
    ” el Festival acepte bodrios nacionales y extranjeros con lamentable frecuencia…”

    “Una, algún tipo de suspicacia política. No tanto con la película (…) como con el realizador. ”

    No quiero escudarme pero me escudo, no quiero decir pero digo. A mi personalmente, siendo una admiradora de los cortos y otras obras de Eduardo, me ha dejado bastante defraudada su carta, que si parece una perreta provinciana. La carta ademas trasluce un ego increible de la primera letra a la ultima (el recursos de esconder detras de un pretendido humor la vanidad dejo ver muy en claro sus costuras). Algo al estilo de : No me aceptaron mi pelicula ! A mi ! Como se atreven !

    Le dice a los organizadores del Festival lo que este debe ser y ademas la critica de arriba abajo (si el festival es tan malo, para que quieres competir en el ?)

    El facilismo argumental es impresionante y echar mano a la suspicacia politica, que no va a entrar a discutir pero menciona como quien no quiere la cosa, es un oportunismo realmente barato que me deja boquiabierta viniendo de alguien que en otros momentos ha mostrado tanta altura.

    Sin ver la pelicula, toda opinion en este blog es fruto del prejucio o de la mala voluntad incubada (con razon o sin ella pero prejuicio al fin), por vaya a saberse cuantas razones dismiles, contra: el festival, Guevara, el ICAIC, los burocratas, los dirigentes, la funcionarocracia, la Revolucion, la suegra que disfruta del cine latinoamericano, el novio que me boto en el medio del cine en el festival de hace unos años, …. Y Eduardo bien sabe (o deberia saber) que su pretensión de trasladar su incomodo a este forum es en el fondo una demagogia insultante de estatura similar a los acertados blancos de sus cortos.

    No se si los organizadores tuvieron razon o no, y ojala que VINCI sea (para orgullo de la cultura nacional) un obra realmente con valores universales pero para que eso sea cierto, de lo que estoy segura es, que tendra que haber rebasado la vanidad provinciana que su director refleja en su patetica perreta.

     
  13. Ray

    noviembre 20, 2011 at 1:01 pm

    Hermano:

    Veo que últimamente defiendes productos de “dudosa procedencia” . En el post anterior a Tony Cortés, que aunque me moleste tener que dar algún crédito a la plasta de mierda que es Jaime Baily, tengo que coincidir con él, que hasta que no se pruebe lo contrario, es poco lógico y llama a duda el comportamiento de las autoridades represivas de Cuba para con el susodicho.

    En el caso de Del LLano, aunque su obra de cortos de la serie Nicanor, asume una actitud critica hacia las imbecilidades del régimen castrista, en mi criterio ha sido “soportado” porque por otra parte -como muchos intelectuales cubanos que quieren bailar en la cuerda floja- ha manifestado siempre ser “de izquierda” y que quiere criticar pero no tumbar al gobierno. Si te fijas en su carta pataleo ratifica esa postura cuando dice: “no voy a honrarlo con una discusión, mucho menos a explicar aquí mi pensamiento, mucho más de izquierda que el de cualquier censor: el interesado puede entrar a mi blog en eduardodelllano.com.”

    Aunque no dudo que la decisión de no incluir su película dentro de la competencia del festival responde a una decisión política, creo no pasa de ser un llamado de atención a la oveja descarriada y no otra cosa. Y que al perecer está usando Del Llano, por cierto de forma bastante autosuficientona, para llamar la atención de su producto.

    Saludos

     
  14. el gran inquisidor

    noviembre 21, 2011 at 1:55 am

    De ellos aprendiste el guajirismo cultural tu tambien porque me has censurado tambien a mi pero muchas gracias que yo no necesito de ti o tu blog. You are a hipocrit cause you do the same,and even worse by using my nick and posting comments under my name litle bro.

     
  15. Hortensia Hernandez

    noviembre 21, 2011 at 8:27 am

    El problema es que aqui el provincianismo intelectual no lo pusieron los organizadores del festival sino Eduardo del Llano. Su argumentos inicial, por mas que ahora intente
    escamotearse, partía de la idea provinciana de que el Festival debía promover a los realizadores cubanos. El resto de la argumentación, era igualmente manca y hasta deshonesta intelectualmente al dejar caer supuestos que no quería entrar de manera abierta a discutir.
    La alharaca que armó fue también bastante aldeana, en vez de escribir su carta y esperar respuesta, la mando a todos los conocidos para crear ambiente. Vaya, atmósfera de respaldo para postearlos en el blog y que oculte tras el humo, que todo no es más que un berrinche de vanidad. Quién sabe tener razón, no necesita buscarse con desespero un coro acompañante.

    Unas palabras sobre lo de lo universal y lo que has llamado guajirismo intelectual. Porque una obra se desarrolle en Florencia y tenga como personaje a Leonardo da Vinci no la hace ni universal ni más meritoria, por el contrario la idea puede ser bastante provinciana. Habrá que ver la obra de Eduardo para poder aquilatarla. Que seas latinoamericano no hace tu obra latinoamericana. Por ese camino el Zorro de Antonio de Banderas terminaría siendo una obra
    española. Toda obra, hasta la más mediocre, se basa en valores universales.

    Y en cuanto a lo de guajirismo intelectual, tu combinación de palabras es cuando menos desafortunado. Al fin y al cabo Tolstoi era un gigantón guajiro ruso que hizo, la que
    quiźas sea la más universal de las novelas, la hizo además sobre un tema nacional, con personajes nacionales, y una esencia tan rusa que trascendió sus fronteras para convertirse en esa obra sublime de la creación humana. ¿ Y el guajiro irlandés de James Joice ? con esa deliciosa The Dubliners que sin salir de una ciudad se proyecta al mundo ¿ hablamos de Ulises?
    ¿ Y la guajira de Virgina Wolf ? Porque, qué es lo verdaderamente universal, sino aquello que desde la raiz más tremenda de lo propio, termina siendo de todas las latitudes.

    Prefiero mil veces el guajirismo intelectual de Onelio Jorge Cardoso, el indio Naborí y de Feijó, que el cosmopolitanismo superficial de moda. Apostemos sobre quiénes el tiempo reconocerá más universales.

     
  16. El Cronista

    noviembre 23, 2011 at 5:02 am

    “Quién sabe tener razón, no necesita buscarse con desespero un coro acompañante.”
    No estoy de acuerdo contigo. Los cubanos que nos hemos ido de cuba, teníamos razón en el 95% de las cosas que decíamos allá adentro, pero como no teníamos un coro acompañante, tuvimos que irnos con nuestro canto a desafinar fuera de las fronteras.
    Lo que hizo Eduardo está bien hecho. Es su derecho a expresarse y que lo haga de la forma que entienda. Quien no quiera escucharlo, simplemente que no lea lo que escribe y punto.

    En canto a los provincianismos y guajrismos, veo cierto tono xenófobo en esas dos frases. Yo soy de MAtanzas y guajiro…Muy orgulloso de eso y en La HAbana no viviría nunca en mi vida. Para ser culto y tolerante es necesario e imprescindible “Nacer lejos de la Habana”.

     
    • Segismundo

      noviembre 24, 2011 at 7:54 am

      “…Es su derecho a expresarse y que lo haga de la forma que entienda”.
      Totalmente de acuerdo, pero también, y por el mismo argumento, existe el derecho de los demás a hacer una crítica. En el fondo es lo que pretende Ernesto; él no pontifica, simplemente lanza un árticulo basado en unos razonamientos y ahí queda para quienes lo lean, los cuales, a su vez, también se expresan al respecto. De ello surge el debate en busca de la verdad objetiva y aunque cada cual argumentemos subjetivamente, de ello no podemos deducir que el relativismo es una verdad absoluta. “La verdad es la verdad, dígala Agamenón o su porquero”, como hace decir a un personaje en una de sus obras Antonio Machado (el poeta filósofo).
      “Quien no quiera escucharlo [a Ernesto], siplemente que no lea lo que escribe y punto”. Tal afirmación nos condena al mutismo. Eso no es lo que quiere Ernesto.
      Le envío un saludo a Vd. en mi respuesta.

       
  17. el gran inquisidor

    noviembre 23, 2011 at 7:17 pm

    El cronista , tienes mucha razon en tu ultimo parrafo y te apoyo porque pienso igual. Creo que el tema de da vinci es bien espinoso para la iglesia catolica, y todos sabemos el matrimonio iglesia y estado . Es solamente una idea quizas yo este equivocado.

     

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