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La Memoria entre Escombros

15 Ago

– Veinte dólares, señor –me respondió con un inglés chamuscado. Una sonrisa diáfana pero nerviosa suavizaba sus rasgos faciales. Más que negra su piel era violácea, y él tenía una edad indeterminada: podría cargar con cincuenta o con cien años encima.

Acepté su precio, me monté junto a él, y le pedí que bajara los cristales, por favor. Mi incipiente resfriado prefería el aire nocturno al artificial. Además, la noche de Miami, partiendo de South Beach, no ha dejado de fascinarme con su feeling a medio camino entre lo cosmopolita y lo natural.

Él, solícito, complació a su cliente, y nuevamente con su inglés rústico me preguntó:

-¿Así está bien, señor?

– Sí. Lo que no está bien es que me siga llamando señor – riposté.

No me sentaba demasiado que un taxista amable, y que podría ser mi abuelo, remarcara mi condición de señor ante un posible siervo.

Él sonrió nuevamente, y yo comprendería, en los quince minutos de viaje y conversación, que le sería imposible cumplir mi pedido. Él podría trasladarme al fin del mundo si se lo pidiera, él podría bajar las cuatro ventanillas de su auto, pero no conseguiría dejar de decirme señor con un tono más que humilde. Un tono dolorosamente servil.

Mi primera pregunta fue definitiva. Lo sabría después. La agradecería después:

-¿De dónde es usted?

En una urbe multicultural como Miami, las respuestas podían ser infinitas.

– De Haití, señor –me dijo, sin dejar de atender su ruta.

– Yo soy cubano – agregué.

Pensé decirle, por puro espíritu conversacional, que llevaba muy poco tiempo en este país. Pensé decirle, quizás, que este era mi primer “Yellow Cab”, o que esta vista de rascacielos y mar que en este segundo veía, me seguía resultando deslumbrante. Pensé decirle tantas cosas que no dije, porque entonces él me dirigió su mirada por unos segundos, abandonó irresponsablemente la carretera, y dijo en un español peor que su inglés:

– Yo quiero mucho a los cubanos. Los cubanos salvaron a una parte de mi familia. Salvaron la que pudieron.

Y ya nada volvió a ser lo mismo. Fugaces, intrépidas, se sucedieron las imágenes de la muerte y el horror; recordé aquel Haití triturado por la furia natural, lacerado, carcomido bajo los escombros, infectado de cólera: un Haití pestilente y putrefacto. El infierno donde miles de hombres, de los más pobres del planeta, habían terminado aplastados, o habían muerto de disentería, y a donde un pequeño ejército de médicos cubanos había acudido con su misión protectora.

En Miami hay demasiados cubanos, pero el taxista no se refería a ellos. Por eso, espoleado por aquella revelación, pregunté una vez más:

– ¿Qué hicieron los cubanos por su familia?

– Le cosieron la cabeza a mi hija –respondió ahora sí con una velocidad sobrecogedora: acababa de tocarle una fibra muy sensible-. Perdió un ojo, y el golpe no la dejó volver a hablar, pero se habría muerto desangrada si no la cosían, señor. Le cayó la pared de su escuela encima. Los médicos cubanos también le amputaron la pierna a mi madre. Tenía tres días con una herida abierta que, me contaron después –y se persignó al decirlo- empezaba en el muslo y le llegaba casi a la cadera, y tenía bichos, señor, tenía bichos. Los médicos cubanos intentaron salvarla, le cortaron la pierna. Pero mi madre estaba medio podrida, me dijeron.

A estas alturas, creo que el pulso se me había detenido. No recuerdo si deseé que las millas volaran, llegar a mi hogar, protegerme de aquel relato; o si deduje que aquella lengua enrevesada por el creole me estaba entregando una de las confesiones más impactantes de mi existencia, y por tanto, valía la pena que el tiempo se congelara.

– ¿Aparte de su mamá, alguien más falleció? –las palabras me salían ahora tímidas a mí, me salían como una disculpa temerosa.

– Menos un hermano que trabaja en Santo Domingo, y mi niña, toda mi familia se murió, señor, qué mala suerte – y aquí lo miré yo: comprendí que la sonrisa en el rostro era parte de la profesión, comprendí que si la conservaba contándome aquello, era parte de su espíritu habituado a servir. Apenas eso.

–Pero yo quiero mucho a los cubanos – repitió-. Amigos me contaron que los médicos cubanos no les tenían asco, y bañaban a los enfermos de cólera y les pasaban uno paños para aliviarles la fiebre, fíjese. Y que a veces compartían el agua que les daban a ellos con los mismos enfermos. 

Los pocos lumínicos que ya había aprendido a reconocer en la ciudad me avisaban: estábamos llegando a mi destino. Pensé decirle tanto. Pensé decirle: detrás de esos médicos, hay historias terribles también, amigo mío. No crea que es tan simple o tan idílico. Detrás de esos médicos hay dolor, hay inconformidad. Esos médicos también abandonan a sus familias en Cuba, y no crea que algunos lo hacen con agrado. Pensé contarle: si usted supiera que muchos de esos médicos aterrizaron en su destrozada tierra por obligación, por amenazas, porque si no viajaban a Haití no podrían viajar luego a las “misiones” que les reportarán algunos pesos para darles de mejor comer a sus hijos. Pensé contarle: usted no sabe que esos médicos no son libres. Son médicos soldados, miembros de un ejército de batas blancas, que son tratados como desertores cuando desean hacer sus propias vidas, curar enfermos allí donde ellos lo decidan. Pensé decirle: si usted supiera cuanta sucia política se hace con esos hermosos médicos.

Pero supe que debía callarme. ¿Por qué? Pues porque mi taxista no comprendería ni media palabra de esto. Y advertí que yo, puesto en su lugar, tampoco lo comprendería. Tampoco me importaría. En mi conciencia quedaría fijado el concepto de un puñado de cubanos que me salvaron a mi hija. Y punto. Y me callé porque en el fondo, subyacente a nivel de mi conciencia, quedaba el remanente más sólido de todos: por un segundo, por el leve segundo en que advertí el agradecimiento sin límites de aquel taxista negro y sufrido, sentí orgullo.

Un orgullo maltrecho, inconforme, que se debatía entre las buenas obras y la manipulación burda. Un orgullo sui géneris, que se oponía a que los médicos de mi país fueran empleados como piezas de un ajedrez político. Pero en esencia, era un orgullo que no podía, no quería ocultar la realidad: si decenas de cubanos nacidos en la misma tierra que yo ayudaron a salvar vidas valiosas, sea por mugrienta política o por vocación real, sea por el motivo que sea, este hombre que me avisa que hemos llegado a mi destino debe sentirse en una hermosa deuda con ellos, y yo debo agradecerles en silencio también. 

Luego de bajarme del “Yellow Cab” me llevé la mano al bolsillo trasero, extraje mi billetera. El taxista, siempre con su sonrisa –que en este segundo advertí diferente, advertí honesta- me dijo:

– Que tenga muy buenas noches, señor.

Y pisó ligeramente el acelerador sin darme tiempo a extenderle los veinte dólares que había ganado por su servicio. 

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57 comentarios

Publicado por en agosto 15, 2011 en 01 Julio

 

57 Respuestas a “La Memoria entre Escombros

  1. OyeTu!!!

    agosto 15, 2011 at 7:49 am

    JEJEJE Sr Ernesto P.H. algo similar nos ha pasado a muchos en el exilio…….y quizas usted pueda cambiar eso y tratar a todo el mundo igual y eso le creara muchos problemas…….no es lo mismo eso que tratar a todos con respeto pero las normas en cada sociedad son diferentes y usted trae las suyas yo traigo las mias y todos tienen las de ellos antes de usted llegar aqui la etica ha sido llamar a las Sras Sra a las Srtas Srta y a los Sres Sr cuando alguien le habla usted de Sr usted debe responder si es un hombre no importa cuan viejo sea de la misma forma Sr, si es Sra lo mismo y si es Srta igual cuando usted no lo haga o lo veran como un mal educado o algo peor ..”donde quiera que fueres has como vieres” eso se aplica muy bien como regla de conducta en un lugar al que no pertenecemos llegar al exilio no es facil estamos fisicamente en una tierra pero mentalmente estamos en otra y llegara el momento en que mentalmente no este ni en Cuba ni en USA este transito no es facil algunos se mueven mas rapido y otros mas despacio pero lo mejor es atenerse al codigo etico del lugar eso ayuda muchisimo creame JEJEJE

     
  2. OyeTu!!!

    agosto 15, 2011 at 7:59 am

    Una Historia muy buena que dice mucho de los seres humanos cuando se hace los correcto….hay otra cosa que lo va a ayudar tambien…nuestra realidad no es facil y para gentes que viven en otra realidad entender la nuestra es casi imposible cuando usted lo comience a hacer vera que lo miran como si estuviese loco o fuese un mentiroso nuestra realidad se acerca mas a Gregorio Samsa que a Liborio y eso no todo el mundo lo entiende

     
  3. Pericles

    agosto 15, 2011 at 9:08 am

    Resulta conmovedor sentir como el agradecimiento, en particular de los más humildes, no está corrompido por prejuicios de orden político. Seguramente esta persona ignora la realidad profesional y social en que sobrevive el otro, las aspiraciones frustradas que esconde en lo más profundo de su conciencia, sin embargo percibe y atesora en su memoria algo tan elemental como la solidaridad y la entrega, que una vez en el terreno, e independientemente de las condicionales que le catapultaron hasta allí, resulta consustancial con la conducta de esos emisarios, utilizados como carta de promoción política e ideológica, desprovistos de una remuneración, no solo justa, sino incluso necesaria para sus propias limitaciones, y en muchos casos materializada en salarios que el gran patrón Estado recibe y maneja dejando una ridícula propina, casi de supervivencia, a alguien que volitivamente, y en el momento de la acción, solo tiene en cuenta su propia ética, sus hábitos y sentimientos humanitarios.
    El sentimiento de orgullo que puede generar esta anécdota denota la existencia de una sensibilidad no contaminada. El gesto de renunciar al pago, que resulta inusual en nuestra contemporaneidad, impone una emotividad estimulante que retroalimenta un tanto el escepticismo consustancial de la experiencia personal
    Pericles

     
  4. Papito

    agosto 15, 2011 at 9:16 am

    Tremendo escrito, no se si sentirme orgullosa de esos medicos o sentir pena por ellos, pero es como dices Ernesto, saber que estan detras de otra mision que les permita llevar a casa una refrigerador o simplemente un ventilador, que poco valne los medicos para los asesinos Castros!!

     
  5. karelbecerra

    agosto 15, 2011 at 9:40 am

    muy bueno el texto, muchos sentimos esa mezcla de sentimiento cuando sabemos que la dictadura utiliza una de las mas nobles profesiones con el fin de perpetuar su ideología

    recuerdo amigos médicos decir “hasta pa haiti me voy por tal de salir de esta cárcel”

     
  6. Julian Cedeno

    agosto 15, 2011 at 10:03 am

    Este tema toca un punto puramente humanitario de la epoca que vivimos : Ayudar a sobrevivir a nuestros vecinos haitianos en un momento donde corren el peligro de ser exterminados por completo como consecuencia del terremoto primero, el ciclon despues, la inevitable epidemia del colera, y la extrema pobreza en la que ya se encontraban sumergidos antes de que todo esto se iniciara. .
    Y como soy uno de esos medicos “desertores” formados por la revolucion de los fidelocomunistas, despues corruptos y adiptos al poder, me siento mas compremetido a hacer un comentario sobre este tema tan sensible y que abordas hoy.
    Recuerdo que estabamos en la recta final del ultimo semestre del programa “Transicion de medicos educados fuera de USA ha Licenciados en Enfermeria” que Florida International University ofrece en Miami, cuando ocurre el terremoto de Haiti. Eran cerca de 11 medicos haitianos en mi aula, estudiando y luchando hombro con hombro para alcanzar nuestro mismo objetivo cuando llega la noticia y las imagenes devastadoras del terremoto de Haiti. Nunca podre olvidar que Judith, una de las estudiante haitiana, perdio a su mama y a su papa , y todos en el aula le ofricimos nuestro apoyo emocional y economico para que pudiera viajar hasta alla, pues asi lo queria ella.
    Como medico y Martiano, me sentia frustrado por no poder ir a dar mis conocimientos y mi ayuda solidaria, pero tampoco pudieron los hermanos haitianos del aula, pues solo quedaban par de semanas para terminar los examenes. Una sola cosa me consolaba: El tremendo apoyo internacional que recibieron los haitianos en esta crisis y que aun hoy se mantiene vigente, y donde, por las razones que sean, no podemos dejar de resaltar la labor que hacen los medicos cubanos que sigen alli salvando vidas y ayudando a los enfermos y necesitados hermanos haitianos.
    Lo enfermizo y aberrante de esta historia es que los corruptos y adiptos al poder en Cuba hacen politica con este tema tan sensible y puramente humanitario. Se aprovechan de estas crisis para elevar su imagen deteriorada dentro de Cuba y en la region.
    Yo me quito el sombrero con los campamentos de monjitas que se establecieron en haiti para en nombre de Jesus ayudar a los necesitados.
    La solidaridad internacional y la ayuda que salio desde Miami y de USA fue inmensa, pero no suficiente a mi juicio. Yo humildemente done dinero a la Cruz Roja Americana, pero me hubiese gustado estar alli. A que medico no le gustaria estar alli para ayudar a los enfermos y necesitados?
    Mi admiracion y respetos a los medicos cubanos que, por la razon y motivos que sean, permanecen alli salvando vidas y corriendo el riesgo de enfermar y morir junto a nuestros hermanos haitianos.

     
  7. ORLANDO ZAPATA TAMAYO

    agosto 15, 2011 at 10:13 am

    ERNESTO AL IGUAL QUE ESE SEñOR YO ME ENCONTRADO OTROS QUE SIENTEN UN PROFUNDO AGRADECIMIENTO POR LOS CUBANOS YA SEAN MEDICOS O PERSONAS CORRIENTES E INCLUSO HE CONOCIDO ALGUNOS QUE ESTUDIARON EN CUBA Y QUE SABEN TANTO COMO UNO DE NOSOTROS DE CUBA PERO QUE A SU VES NO ENTIENDEN O NO QUIEREN ENTENDER LO QUE ES ESE SISTEMA O LO QUE SIGNIFICA PARA TODOS LOS QUE ESTAMOS AQUI EN EL EXILIO. HE TRABAJADO CON ALGUNOS Y LOS HAY BUENOS Y BAGOS PERO TODOS SON POR LO GENERAL AMIGABLES Y DONDE TE VEN TE SALUDAN COMO SI FUERAS FAMILIA, NADA QUE VER CON LOS AFROAMERICANOS .

     
  8. Alma Betancourt

    agosto 15, 2011 at 10:14 am

    Hermoso relato Ernesto. Y si, hiciste bien callando… en el peor de los casos (que ni siquiera es este, ya que la realidad de que esos medicos cubanos salvaron a si hijita esta ahi presente), quien eres tu, soy yo, o es nadie para matar al idolo de este hombre. Esos heroes que salvaron no solo a su hijita sino a tantos otros en Haiti… por las razones que fuera… obligados o entregados a su profesion… Que bello relato de verdad!

     
  9. Julio C

    agosto 15, 2011 at 10:16 am

    “Por Apolo médico y Esculapio, juro: por Higias, Panacace y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco con todas mis fuerzas y voluntad.
    Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días, partiendo con ellos mi fortuna y socorriéndoles en caso necesario; trataré a sus hijos como mis hermanos, y si quisieran aprender la ciencia, se las enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la la ley médica y a nadie más.

    Fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia.

    No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos.

    Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza.

    No practicaré la talla, dejando esa operación y otras a los especialistas que se dedican a practicarla ordinariamente.

    Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitando principalmente la seducción de las mujeres jóvenes, libres o esclavas. Guardaré reseva acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no será preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos.

    Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa”.

    Este juramento, deberia permanecer estampado en la mente de todo aquel que procure la ayuda al projimo mediante su conocimiento. Cierto es, que los medicos cubanos son gente de pueblo que lo llevan muy alto.

    Gracias Ernesto. Una vez mas.

     
  10. julitotexas

    agosto 15, 2011 at 10:19 am

    Yo me siento orgulloso, mucho, de esos medicos. De como los utilizan siento lo mismo que tu.
    Pero el ser humano que esta ahi, cara a cara con el dolor y luchando por salvar una vida, en ese momento no esta pensando ni en el ventilador ni en la otra mision. Guarda esos 20 dolares en una caja y daselos al que se los gano, ese medico desconocido cubano…

     
  11. anamaria

    agosto 15, 2011 at 10:34 am

    Hola Ernesto.

    Esta vez si quiero que me respondas aunque sea brevemente La historia es real? No se si vas a contesarme que si o que no, pero de todas formas te digo que esta bellamente escrita no solo por el contenido que es hermoso es la forma en que esta escrita.

    Sabes? En un anterior blog del mes de junio creo que se llamaba Historia para una Fuga, (o algo asi) no quise opinar pues habian algunas opiniones en las que no estaba de acuerdo, pero ahora esto me ratifica que si tienes madera de escritor. Felicidades, muy bello.

     
    • El Pequeño Hermano

      agosto 15, 2011 at 10:38 am

      Anamaría: la historia es 101 porciento cierta. Era tan buena que no quise arruinarla haciéndola un artículo. Bastaba con contarla. Solamente en una ocasión he publicado algo de ficción en el blog (el mismo que recuerdas), y lo aclaré debajo para evitar confusiones en el análisis. Muchas gracias por tus palabras.

       
  12. Diego

    agosto 15, 2011 at 10:51 am

    Que hermoso relato Ernesto ! A mi también me pasó hace veinte años en Angola que un taxista no quiso cobrarme por que un cubano habia salvado a su hijo. Realmente los médicos cubanos son admirados en todo el mundo por su calidad tanto profesional como humana y por eso precisamente duele mas que sean manipulados como son y que tu describes también. Yo pienso que independientemente de la necesidada que tienen de llevar dinero a su familia, tienen un gran sentido de la humanidad y de su profesión, que, efectivamente ha sido aprovechado politicamente por los comunistas en Cuba como hacen con todo.

     
  13. Cuban

    agosto 15, 2011 at 11:17 am

    Muy buen articulo, he experimentado ese agradecimiento a los cubanos en mas de una ocasion, aun tengo un empaste de muela hecho por un medico etiope en Addis Abebba que me la hizo gratis porque se graduo en Cuba.

     
  14. ...un cubano que vive en Cuba

    agosto 15, 2011 at 12:14 pm

    sencillamente genial.
    no se que es lo mejor. si la historia en sí, o el modo en que la contaste.
    pero lo cierto es que independientemente de la política, los médicos sí han salvado vidas.
    y que conste que no estoy para nada de acuerdo con el modo en que los manipulan…
    pero lo cortés no quita lo valiente.
    …un cubano que vive en Cuba

     
  15. Mauricio

    agosto 15, 2011 at 12:46 pm

    Compa me has hecho llorar, de verdad.
    Un abrazo.

     
  16. el_yoyo

    agosto 15, 2011 at 1:02 pm

    Ernesto:

    Salvar vidas, sea por el motivo que sea o empujados por las circunstancias que sean siempre es loable.

    Haití nos demuestra además que todo es relativo. El problema que atenaza a los cubanos es nada cuando se le compara con el desastre en que vive ese pueblo. Nosotros abogamos por ganarnos un lugar en el mundo democrático, ellos simplemente por pertenecer a este mundo.

    Yo llevo más de una década fuera de cuba y he vivido situaciones similares, he tenido que ayudar a otros desempleados en la cola del paro a rellenar su planilla, porque yo apesar de todas las quejas que pueda tener acerca del sistema de educación cubano, era el único que sabía leer y escribir en esa cola. ¿Cómo decirle a la funcionaria de la mesa que los cubanos estamos mal? Sencillamente no podría y además ella no lo habría aceptado.

    pero también me he encontrado la otra cara de la moneda: Africanos que no disimulan el desprecio por los cubanos, por violadores, por ladrones, por ladrones de diamantes y traficantes de drogas en nuestras experiencias africanas. Un “amigo” de Angola me ha confesado hace unos meses con mucha pena que en el idioma de su tierra (una lengua local) denominan CUBANO a quien roba con la fuerza y el uso de las armas.

    Muy bueno el relato

    Saludos

     
    • julitotexas

      agosto 15, 2011 at 4:53 pm

      en mexico..en mexico!!!! con toda la fama que tiene, tambien hay un dicho acerca delas cabrona’s del cubano…le preguntare a alguno de mis amigos mexicanos, pero asi es..

       
  17. Mauricio

    agosto 15, 2011 at 1:06 pm

    Ernesto no entiendo el comentario de esta persona que se hace llamar Orlando Zapata Tamayo referido a los afroamericanos. Me imagino que muy pocos negros estadounidenses habrán estudiado en Cuba. Casi que puedo apreciar otros matices e intenciones detrás de su comentario desafortunado y fuera de contexto.
    Tal vez si el taxista de tu historia hubiera sido mejicano, (es decir, no negro) su reflexión habría sido otra.

     
  18. Maria Silvia

    agosto 15, 2011 at 1:56 pm

    Lindo testimonio Ernesto, yo tambien he tenido experiencias similares, no tan crudas como lo que te paso a ti, pero personas que no son cubanos me han tendido su afecto de gratis porque han conocido antes a otros cubanos que fueron amables y solidarios con ellos. Y claro que en ese momento mi sentido de pertenencia a una tierra que ha dado tantos corazones generosos se acentua en un 100%, pero tambien he sentido verguenza por actitudes de algunos coterraneos , porque al final , el mundo se divide no en cubanos o americanos o africanos, se divide en buenas o malas personas. Como tambien los gobiernos se dividen en totalitarios y democraticos.

     
  19. Mario

    agosto 15, 2011 at 1:57 pm

    Ernesto,

    Hace mucho tiempo que me siento orgulloso por nuestros medicos, sea por la razon que sea ellos salvan vidas. Yo tambien tengo una anecdota: Iba manejando mi carro en una de estas ciudades de aqui en EU (NO EN FLORIDA), era un poco tarde y presenti que un carro con varios negros, me seguia, trate de eludirlo; pero en un semaforo me alcanzaron y ya a mi lado presenti que no habia peligro, pues se veian muy sinceros y sonrientes, ademas yo no iba solo en el carro, asi que baje los cristales para ver que era lo que querian, el problema es que yo tenia una bandera cubana colgada
    en el retrovisor central y ellos la reconocieron, solo querian decirme que les agradaban los cubanos y me deseaban suerte. En ese momento no solo pense en los medicos, pense en los soldados, no los generales ni coroneles, sino los simples cadetes que se iban a cumplir mision a angola o etiopia para pasar su servicio alla y a pesar de que no es lo mismo salvar vidas me senti orgulloso por ellos, pues fueron a dar sus vidas por la vidas de otros (obligados o enganados), tanto un caso como otro fueron manipulados; pero para todos los que hicieron y hacen algo por otros pueblos, mis respetos.

     
  20. Paloma

    agosto 15, 2011 at 3:23 pm

    GRACIASSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS por tan hermoso post, por tus encontrados sentimientos y por el orgullo infinito de ser cubano.

     
  21. Jose C

    agosto 15, 2011 at 5:22 pm

    Ernesto, ha sido un post muy hermoso, que dice mucho de la sensibilidad de las personas para reconocer dónde está el bien. He conocido muchas muestras de agradecimiento y amistad en el mundo, sólo por ser cubano. Eso puede interpretarse como un agradecimiento a mi pueblo sacrificado y que siempre tiene una sonrisa para el prójimo en desgracia, o puede entenderse como el agradecimiento a un gobierno que los ha mandado allí, quien sabe con qué motivos reales. Pero lo mejor es lo que subyace en el fondo, en esos momentos para ellos no importan los motivos sino la cruda realidad. Y a nosotros que no hemos sufrido esas calamidades, nos llega, a menudo mucho más, la parte de manipulación sórdida que acompaña a esas bellas y crueles historias.

     
  22. ramrock

    agosto 15, 2011 at 5:25 pm

    Logicamente, un médico, aunque esté militarizado y así suele ser en todos los paises totalitarios, tiene también que cumplir con el juramento de Hipócrates y por otra parte, ese señor lo único que tiene en mente es el agradecimiento por la acción, para el el tema político queda totalmente aparte y además, en ese momento se trataba de labores de ayuda humanitaria en las que lo que cuenta es prestar esa ayuda y ahí cuenta mucho mas tanto la profesionalidad como la humanidad personal de cada individuo.

    El hecho de que en tal o cual país el modo de estado sea un modelo totalitario no convierte de ninguna forma a sus ciudadanos en monstruos totalitarios.

     
  23. El Lapón Libre

    agosto 15, 2011 at 5:41 pm

    Hola gran hermano. Tu post, hermosísimo, pero me deja muchas contradiciones difíciles de explicar. Esos medicos son revolucionarios e hicieron mucha humanidad. Sin dudas están -y son- muy manipulados por el gobierno, pero la obra humana es de ellos. No sé, has escrito con tanto dolor -y tan bien- que hoy, apenas,, tengo el arte de concebir oraciones lógicas. Este escrito posee miles de señales hacia todas las direcciones. Me siento: hoy, en este momento, orgulloso de ser cubano, pero últimamente no me ocurre mucho y lo peor, es que no siento ni un mínimo de rencor por ello.

    EL Lapón Libre..

     
  24. diego

    agosto 15, 2011 at 6:15 pm

    Aqui tienen la explicación de porque los cubanos somos queridos en todo el mundo
    La diferencia entre un amigo normal y un amigo cubano.Un amigo normal es alguien que nunca te pide comida.Un amigo cubano es la razón por la que organizas una comida.
    Un amigo normal te invita a comer a un restaurante y paga por lo que comas.Un amigo cubano te lleva para su casa y te brinda todo lo que tiene, aunque sea casi nada. Cocina especialmente para ti, te hace conocer a todos en su familia, te mima… Y lo hace como la cosa mas normal del mundo.Un amigo normal te pregunta cómo estás.Un amigo cubano siempre te dice que te ves estupendamente, te abraza y te besa.Un amigo normal llama a tus padres señor y señora.Un amigo cubano llama a tus padres “mi viejo” y “mi vieja.”Un amigo normal puede que nunca te haya visto llorar.Un amigo cubano ha llorado contigo muchas veces… por cualquier boberia. Un amigo normal te manda flores y una tarjeta cuando estás ingresado en el hospital.Un amigo cubano se queda a dormir en una silla, a tu lado y te cuida toda la noche. Y si es necesario, hasta te limpia el culo.Un amigo normal te pide algo prestado y te lo devuelve a los dos días.Un amigo cubano te pide algo prestado y a la semana se olvida que no es suyo.Un amigo normal te ofrece el sofá para que duermas esa noche en su casa.Un amigo cubano casi que te exige que te quedes esa noche en su casa, te brinda su cama, se acuesta en el suelo… y no te deja dormir en toda la puñetera noche conversando contigo.Un amigo normal sabe unas cuantas cosas acerca de ti.Un amigo cubano podría escribir un libro mas grueso que un diccionario con las cosas que le has contado de ti.Un amigo normal te lleva ‘Nightquick’ cuando estás resfriado.Un amigo cubano se aparece en tu casa, te hace una sopa de pollo y los remedios que le enseñó su abuela. Y puede que hasta te haga ‘el avión’ con la cuchara, para que te tomes la sopa.Un amigo normal toca a tu puerta para que le abras.Un amigo cubano abre la puerta, entra y después te dice: ¡Llegué!Un amigo normal te pide que le hagas un café.Un amigo cubano pasa a tu cocina y monta tu cafetera y hasta le pide azúcar a una vecina si no tienes.Un amigo normal puede serlo por un tiempo.Un amigo cubano es para toda la vida.

     
    • El Pequeño Hermano

      agosto 16, 2011 at 2:32 am

      Diego: la próxima vez que pretendas colgar un comentario como este, me avisas e invertimos factores: dejo mi post como comentario, y publico tu comentario como texto principal. En plata cubana: “Está encojonao, asere”. No sé si es tuyo o se lo tomaste a alguien: de la forma que sea, gracias por compartir cosas tan excelentes como esta en mi blog.

       
      • Viviana

        agosto 18, 2011 at 5:04 pm

        Ernesto, tu post, magnifico.Como siempre. Tambien me ha hecho que se me estruje el corazon. Gracias por esto.
        El retrato del amigo cubano que escribio Diego es asi mismo, la verdad. Muy original. Ya me habia llegado por email en una de esas cadenas, pero siempre me encanta volverlo a leer.
        Un saludo para ti y que rico que seas parte de este gran Miami. (y que conste que yo vivo en Ft. Lauderdale, pero soy mas “de alla” que “de aca”, jejeje). Saludos!!!

         
  25. Lori

    agosto 15, 2011 at 8:46 pm

    Cuesta trabajo hasta decir. Y la ambivalencia mata. Recuerdo hasta con remordimientos cuando deseaba que ganara el equipo adversario sobre el equipo nacional para que el tirano no pudiese manipular el resultado. Negar lo que sería mi causa de orgullo. Cuanto hemos sufrido los cubanos!

     
    • Viviana

      agosto 18, 2011 at 5:08 pm

      Lori, yo he sentido lo mismo que tu. (Que desgraciada me he sentido cuando he descubierto esos deseos dentro de mi). Recuerdo los Panamericanos o las Olimpiadas, no se, ni me acuerdo, pero yo vivia en Cuba y en aquellos dias estaba haciendo una estancia en Colombia por motivos personales. Me desvivia porque ganara nuestro equipo Cuba en todos los partidos y contra el que fuera. Hace 10 años que vivo en EEUU y ahora me pasa lo que a ti. Que triste, verdad? Quisiera tanto despojarme de “eso”……. Que alivio siento al saber que no estoy sola.

       
  26. anamaria

    agosto 15, 2011 at 11:58 pm

    Diego

    Te quedo lindisimo la diferencia entre un amigo nomal y un amigo cubano. En verdad es como dices

    gracias

     
  27. El Lapón Libre

    agosto 16, 2011 at 2:24 am

    Gracias Diego por la forma exageradamente poética en que -indirectamente- has respondido a una gran parte de mis dudas existenciales sobre mi dudoso orgullo de ser cubano. Yo soy al 100% cómo ese amigo cubano que has descrito. No me había dado cuenta de ello y es porque actuo así de forma natural. Claro, por eso, tengo tantas amistades alrededor del mundo. No obstante, creo que ese “amigo cubano ideal es un tópico, pues hay también muchos cubanos cretinos y malas personas. Espero que no sean mayoría, pero hasta en éso, también, tengo mis interrogantes no respondidas.

    El Lapón Libre (un amigo cubano de los buenos)

     
  28. Neurocirujano

    agosto 16, 2011 at 4:44 am

    Soy medico, ¿alguien sabe si hay alguna pinchita en Angola?
    Me piro pa donde sea, me da igual Madagascar que Alaska. Tírenme por esta vía y estamos cuadrando la caja… Entregamos vidas y nos pagan con espejitos

     
  29. Diego

    agosto 16, 2011 at 8:59 am

    Ernesto, no es mio, no tengo esa facilidad literaria me lo enviaron desde Cuba y hasta lo traduje al portugues para mis amigos que hablan esa lengua que son muchos, intenté tambiém traducirlo al inglés pero mi conocimiento de la lengua de Shakespeare no da para eso. Solo te puedo decir que a todos los amigos extranjeros que se los he enviado les ha gustado mucho y algunos ya me dicen Amigo Cubano, me cambiaron el nombre y yo muy orgullosos por supuesto , un abrazo para ti y para todos mis compatriotas a los que considero mis hermanos.

     
  30. ORLANDO ZAPATA TAMAYO

    agosto 16, 2011 at 9:37 am

    DIEGO SIMPLEMENTE GENIAL VOY A USAR OTRA FRASE AL IGUAL QUE HIZO ERNESTO ( DISTE EN EL CLAVO ) . AL LEER TU ESCRITO Y REFLEXIONAR ME HE DADO CUENTA QUE ATRAVEZ DE MI VIDA HE TENIDO MUY POCOS AMIGOS CUBANOS Y SI MUCHOS AMIGOS NORMAL .

     
  31. Jorge

    agosto 16, 2011 at 10:15 am

    La anecdota: buena. El post: empingated…

    Conozco personas que les paso lo que a Lori, querian que el equipo de USA le ganara al Cuba en la pelota, pero estoy seguro que era por lo de la manipulacion que venia detras si ganaba el Cuba…en el fondo, nos sentimos orgullosos de ser cubanos, pero el fucking Big Brother nos ha saboteado la agradable sensacion de sentirnos asi…

     
  32. Amel Rodriguez

    agosto 16, 2011 at 10:27 am

    Muy bueno este post. Igualmente he tropezado con amigos latinoamericanos acá en USA que agradecen la labor de los médicos cubanos o que algún familiar haya tenido la oportunidad de estudiar en Cuba de gratis. En un viaje en taxi no hay tiempo, claro está, pero en esos casos yo les he explicado a mis amigos que su agradecimiento, que comprendo y me enorgullece, no debe ser a los gobernantes de Cuba, sino al pueblo cubano en general y a los cubanos específicos que les brindaron esa ayuda, y les explico como viven en Cuba esos mismos que los ayudaron. Siempre se quedan boquiabiertos. Ellos no pueden imaginarse que a veces sea más difícil recibir atención médica o cursar una carrera a un cubano en Cuba que a un extranjero. Es maquiavélica la forma en que la dictadura cubana politiza y manipula los sentimientos de las personas para sus propios fines y creo que eso es algo que hay que darlo a conocer.

     
  33. Freud

    agosto 16, 2011 at 9:14 pm

    Pues hiciste muy mal pequeño hermano, hiciste muy mal en no contarle a ese haitiano la verdad sobre esos médicos que “salvaron” o “ayudaron” a sus familiares ( el entrecomillado es debido a que médicos y trabajadores de todo el mundo, incluyendo un nutrido grupo de médicos cubanos de Miami, ayudaron a salvar vidas en Haití sin ser parte del mecanismo de propaganda de una tiranía asesina…… te hicieron estos otros salvadores y auxiliadores sentir tan orgulloso como los esclavos del castrofascismo????)…… hiciste muy mal pues era tu deber era dar a conocer a ese ser engañado y manipulado que la bondad de los cubanos no depende de un sistema maldito que basa su éxito en represión y propaganda y que hace de victimas ayudadas y de timoratos oidores de historias dulzonamente sospechosas involuntarios colaboradores de su bien aceitada maquinaria propagandística. Debías haberle contado a ese haitiano que el castrofascismo ha hecho más daño a la hermana nación haitiana que bien…….. debias haberle explicado que no es ningun bien enviar un puñadito de médicos para después hace mucha propaganda mientras se expulsa de las mismas costa cubanas donde tocaron tierra a miles de mujeres y niños haitianos que buscan refugio de la muerte…… Cuba era un país solidario antes de que llegara el castrofascismo, una solidaridad verdadera donde las puertas de la nación estaban abiertas de par en par lo mismo para haitianos que para cualquier latinoamericano o europeos pobres y ricos…… ahora las puertas de país solo se abren para europeos y canadienses ricos que vengan a con dólares a ayudar a la decadente tiranía. Debías haberle contado que hubo un tiempo en que haitianos y cubanos hacían de Cuba una potencia azucarera y que los haitianos eran bienvenidos a nuestro país sin trabas ni limite, debías haberle contado que este régimen racista acabo con ese intercambio hermoso que pario la música cubana, parte de la idiosincrasia cubana y parte de nuestra nacionalidad…… pequeño hermano, desaprovechaste una oportunidad que te hubiera dado la mayoría de edad y nos hubiera obligado a llamarte Hermano con mayúscula en lugar de pequeño hermano con minúscula.

     
    • El Pequeño Hermano

      agosto 16, 2011 at 9:23 pm

      Tengo varios puntos divergentes con su comentario, pero me limito solo a aclarar uno, estimado psicoanalista: no tengo el más mínimo interés en que me llamen Hermano en mayúscula. Quiero seguir siendo pequeño. Si no sabe por qué, vaya al primer post que apareció en este blog el 9 de julio de 2010.

       
    • el_yoyo

      agosto 25, 2011 at 4:06 am

      Estimado Freud,

      Con el tiempo va a resultar que Cuba era el paraíso antes de la revolución que acogía a cuanto pobre inmigrante que buscase un nuevo fuuuro. No, señor infórmese.

      A pesar de que Cuba como otros países latinoamericanos acogió a cientos de miles de inmigrantes, las leyes de inmigración eran bastante exclusivas. de hecho muchísimos “gallegos” debieron cambiarse el nombre para hacerse pasar por cubanos para obtener el permiso de trabajo.
      Más conocida es la historia del barco lleno de judíos que huían de la masacre nazi a la que Cuba les negó la entrada “al paraíso” sin importar que pudieses todos morir en las cámaras de gas Nazis. a propósito, los cubanos de aquel entonces tuvieron tiempo de robarles un poco y estafarles antes de deportarlos.

       
  34. Freud

    agosto 16, 2011 at 10:23 pm

    No tomes a mal, Hermano, ese juego de palabras que alude a aquellos que te acusan(mos) de ser muy joven y cometer deslices por esta causa…… no lo tomes a mal, no hay irrespeto en la intencion sino construccion….. por lo demas, dale, ven con tus puntos divergentes que puedes estar seguro los disfrutare……………………………………… al igual espero que disfrutes mis peroratas.
    (El anterior parrafo fue publicado sin la ayuda de Bill gates, por tanto, disculpen la ortografia)

     
  35. El Lapón Libre

    agosto 17, 2011 at 1:04 am

    Para el señor FREUD con todo respeto. Estimado “psicoanalista” en la red, su propuesta me parece más bien de Mister Bengele. Ese haitiano taxista estaba profundamente agradecido porque su psiquis personal sólo veía por el lado noblísimo y humano de esta historia: la sutura salvadora a su hija y la inevitable amputación del pie de su madre. Piense que perdió a toda su familia por no hablar de sus amigos, su barrio, sus pobres recuerdos, Ante una persona con tanto dolor y en la prisa de un viaje ?Tendría usted tiempo para destruir un sentimiento tan puro de agradecimiento? Ese sufrido hombre, jamás -ni con cien explicaciones de Ernesto, ni de otro ser- iba a comprender en ese momento una realidad como la nuestra porque simplemnte es NADA en comparación con la suya, la cual dentro de su fealdad y horror, fue esa entrega de los médicos cubanos -manipulados o no- quien se la hizo más hermosa y agradable. La dura situación de nuestra Cuba hay que decirla, denunciarla, pero no como escudo que arrase con el dolor de los otros. Eso hay que sopesarlo y respetarlo para curar almas como aquellos médicos cubanosm en Haití, salvaron vidas. Ya se encargará el tiempo y más propicias circunstancias de situar la justicia en su justa medida.

    El Lapón Libre.

     
    • Freud

      agosto 17, 2011 at 1:34 pm

      Estimado Lapon libre….. jejeje…… eso suena igual que el Cuba libre, o sea, que es un cuento,
      Por supuesto que estoy muy en desacuerdo contigo…. Lo que propones es dejarnos avasallar por la propaganda castrofascista, quedarnos inertes, pasivos ante el ataque del enemigo…. Callarnos y por ende otorgar…… eso, eso es precisamente lo que quiere el castrofascismo, un enemigo blando, irresoluto, condescendiente, nulo……. Y por tanto inexistente o en el peor de los casos involuntariamente colaboracionista…….. el haitiano de marras se tiene que enterar de la manipulación de que es objeto y si quiere llorar que lo haga junto a nosotros.

       
      • El Pequeño Hermano

        agosto 17, 2011 at 2:34 pm

        El haitiano de marras tiene sus propias desgracias para llorar por las nuestras.

         
      • Alberto

        agosto 18, 2011 at 5:18 am

        Por favor pequeno hermano: aclárame si el taxista haitiano en algún momento te dijo, que él le estaba agradecido a la revolución cubana, a Fidel o a Raul.
        Si fuese así, al igual que Freud pienso, que era imprescindible aclararle al taxista la realidad de esos médicos cubanos. Pues en tal caso estaría claro, que ese taxista es una victima de la propaganda castrocomunista
        Pero a mi me parece por lo que relataste, que él a quien le agradece es a los cubanos como pueblo, no al gobierno cubano.
        No entiendo entonces la insistencia de Freud, en que a pesar del poco tiempo que tuviste, estabas obligado a proclamar las manipulaciones que hace el gobierno cubano con este asunto. Sobre todo porque dudo que el taxista, viviendo en Miami, no haya oido hablar de estas cosas.
        Disculpeme senor Freud, pero su actitud militante está muy fuera de lugar en sociedades como en las que vivimos.

         
      • El Pequeño Hermano

        agosto 18, 2011 at 10:21 am

        Estimado Alberto: un dato tan “susceptible” como ese que me preguntas yo no lo habría pasado por alto en el relato. Los nombres Fidel o Raúl Castro no aparecieron en ningún momento de nuestro diálogo.

         
    • aunconmiedo

      agosto 17, 2011 at 2:15 pm

      1000% de acuerdo.

       
  36. Rebelde

    agosto 17, 2011 at 3:35 am

    No solo de médicos vive el hombre. Reza el refranero español. Toda ayuda que se de a Haití es poca. El monto mas importante de dinero aportado es de la UE en primer lugar. No son solo médicos cubanos los que allá luchan por la vida. Miles de médicos europeos han preparado sus maletas y pasado sus “vacaciones” allá de modo altruista y generoso, rara vez se lee algún articulo narrando la proeza y la generosidad de estos médicos, no les gusta la publicidad. A estos nadie les paga, ni ningún dinero quieren. Otros llevan allá meses pagados por oeneges, nada de gobiernos y esas cosas.

    Después del terremoto hicieron falta muchas cosas, comida, agua, medicinas, médicos, vivienda, vestido y policía. Sí también policías. En Haiti nacieron mafias y aumentaron violaciones y asesinatos. Hubo un viejo chocho, cubano por cierto, que dijo la gilipollez que mientras otros enviaban soldados y policías Él enviaba médicos. Y eso lo dijo el tipo que tiene en su capital mas policías por metro cuadrado de todo Occidente.

    Sin dejar de reconocer el merito de médicos cubanos y de otras nacionalidades, (no entiendo por qué razón nunca se nombran), me apetecía contar el paranoico comentario de quien ordenó enviar a esos médicos.

     
  37. Pedrito

    agosto 17, 2011 at 9:27 am

    Ernesto, quisiera no comentar del tema ya casi todo esta dicho, muy lindo de su parte.

    Sabes, creo que el lunes lo vi en a Mano Limpia comentando sobre el concierto de PM, alli habia una compatriota que nose quien carajo es ya que no vivo en Miami. Un consejo le dare: Antes de ir a esos programas de debates indague quienes son los panelistas para que no pase mal rato el cual creo que paso, lo vi en su cara.

    Solo fue una respuesta que usted dio o una pregunata que hizo a la panelista y aquella mujer se transformo que se la queria llevar el diablo. Se que Oscar no le dio oportunidad de contestarle porque se fue a comerciales y luego se acabo el programa.

    Yo entiendo el dolor de muchas familias separadas, entiendo los que le niegan la entrada a Cuba por X condicion, entiendo el manglar que construyeron los cubanos en Miami y el camino que abrieron a otros, entendi a Celia, entiendo los que no apoyan a Pablo M., entiendo los que quieren bloquear la isla desde el Cabo san Antonio hasta al Cabo Maisi, pero pregunto>

    Tengo que por sus cojones pensar igual que ellos?

    Tengo que soportar que a cada minuto me restrieguen en la cara que ellos hicieron el camino y nosotros la vereda?

    Y cuando hablo de tengo o tenemos me refiero a esta generacion, dicho sea de paso aclaro que no comulgo, ni llevo ni gasto un centavo al regimen de los Castro, tampoco me siento como los Hugo Cancio de la vida, pero hasta cuando tenemos que llevar la cruz encima.

    Los Cubanos que hicieron el camino deben de respetar a los que estan haciendo la vereda y viseversa, cuando suceda lo anterior nuestra Cuba sera libre.

    Saludos.

     
  38. Luis Gomez (@siul25)

    agosto 17, 2011 at 10:08 pm

    Comprendo tu actitud de guardar silencio, yo en tu lugar hubiera hecho lo mismo. Hay que tener solidaridad e inteligencia emocional, para entender que ante la tragedia dolorosa y devastadora del taxista haitiano, la nuestra es menor. No era momento para aclaraciones, Y razones tenia para agradecer a esos medicos cubanos, cualquiera que fueran las causas que los motivaran para ayudar. Pensar lo contrario seria fanatismo e incapacidad para razonar y distinguir. Hay un momento para cada cosa. Como tu dices, si yo fuera ese haitiano, pensaria igual que el.
    Me hiciste recordar otra anecdota que aunque no me paso a mi, si le sucedio a unos cubanos que salieron de Cuba para Venezuela en los años 80’s. En esa epoca sali yo para Vzla tambien, y alli estuve en el Hogar Cubano, una institucion financiada por miembros de la comunidad cubana residente en Venezuela que albergaba a los cubanos que recien llegabamos y nos daban alojamiento y comida hasta tanto uno podia conseguir trabajo y rentar y mantenerse. El hogar cubano estaba en una urbanizacion residencial de Caracas, un lugar solitario, y en la noche un cubano recien llegado que estaba hospedado en el Hogar Cubano, salio a caminar, para dar una vuelta y fue sorprendido por un “malandro” (delincuente) quien lo amenazo con pistola y le pidio que le diera todo el dinero que tenia. El cubano recien llegado, imaginate no tenia nada, ni un centavo (en aquella epoca se salia de Cuba sin nada). Y el cubano le dijo revisame los bolsillos para que veas que no tengo nada, acabo de llegar de Cuba, de la isla salimos sin nada porque el gobierno comunista no nos deja sacar nada, y bueno le dio una explicacion breve, el “malandro” que lo sensibilizo acerca del sistema de Cuba y la miseria del pueblo cubano. Al final, el “malandro” le regalo 20 bolivares al cubano y le deseo buena suerte. Y tu me hiciste recordar esto porque salvando las distancias entre un taxista trabajador y un delincuente, son hechos que definitivamente sorprenden.

     
  39. eliseo

    agosto 18, 2011 at 9:12 am

    Ernesto, muy humano tu relato, te felicito por tu agudeza en ver estos problemas humanos.
    Como vemos hay mucha pobresa en el mundo, quiere decir que la riqueza esta mal distribuida y no lo digo como concepto socialista pero es la pura verdad unos pocos ricos tienen mucho mas recursos que muchos pobres en esta vida, aunque hay muy notables contribuciones de los que mas tienen pero no es suficiente, como Dios seria capaz de arreglar esto? saludos de Eliseo

     
  40. bayamito

    agosto 18, 2011 at 6:55 pm

    hermano coincido con casi todo de lo arriba dicho y me siento orgulloso de ser cubano, pero a veces hay cada especie de nuestro compatriotas que para que te cuento el ejemplo mas reciente es el del representante david rivera a veces pienso que especies de este tipo estan en algun tipo de contubernio con las especies de los que dirigen la isla pues de sobra esta demostrado que han sobrevivido mas de 50 anos a costa de la infame mentira del enfrentamiento con los usa y la division y separacion de los cubanos de ambas orillas, ese cuento de que porque los cubanos vayamos a cuba vamos a alimentar a los castros no se lo cree nadie, lo que pasa es que los tiempos han cambiado y nuestros familiares de alla no tienen por que sufrir de las aberraciones de los que estan en el poder tanto de los de aqui como de los alla y nosotros como bien se dice arriba somos familiares, no tengo la facilidad de expresion que tanto admiro en ti pero me agradaria un post tuyo sobre este tema y en especifico el de este semi-cubano el tal david rivera que parece que lo que anda buscando es horas de vuelo para darse a conocer en el congreso a costa una vez mas de la division y el odio entre los cubanos el cual parece que no se nutre de los ultimos acontecimientos en los paises arabes donde se demostro el poder del pueblo contra gobiernos que no estaban tan mal economicamente pero eran pueblos que tenian el acceso a las ulltimas tecnologias cosa de lo cual carecen los cubanos de la isla para conveniencia de los que dirigen alla y gracias al apoyo de los cubanos de aca los que son como el tal david que a mi modesto entender lo que deberia es preocuparse en como ayudar con propuestas que generen empleos que muy mal que la estamos pasando los que tuvimos la equivocacion de votar por el para que nos representara, disculpa tanta lata espero tu comentario.

     
  41. Faro

    agosto 20, 2011 at 9:58 am

    Sencillamente, hermoso….creo, como la mayoria, que sobran las palabras. Hiciste lo que debias hacer: guardar silencio ante la desgarradora confidencia del anciano. El vio en ti, uno de aquellos que salvaron la vida de lo mas preciado para el, su madre y su hija.
    Gracias por compartir esta experiencia, narrada como sabes hacerlo. Saludos, Faro.

     
  42. jr

    agosto 20, 2011 at 9:53 pm

    Como siempre excelente escrito Ernesto, felicitaciones y palante!

     
  43. Las cosas de Ramiro

    agosto 25, 2011 at 7:51 am

    Es realmente conmovedor tu relato a veces ni nosotros mismos valoramos lo que tenemos creo que los cubanos miserias humanas aparte somos muy solidarios y no importa que en ese momento cumplan funcion propagandista del régimen somos solidarios por naturaleza no conosco a nadie en le poco tiempo que llevo en el exilio que entienda el porque fuimos a angola en fin gracias por este post

     
  44. EstoyLibre

    agosto 30, 2011 at 12:01 am

    Yo soy uno de esos medicos, amaba mi profesion, pero no podia vivir con mi sueldo, ahora estoy fuera de Cuba, esetoy en un pais Latino, trabajando en la agricultura, mis manos ahora son duras, callosas, estoy lejos de mi familia, pero tengo dos cosas: Estoy libre y tengo dinero para mantener a mi familia. Tanto tiempo de estudio, tanto tiempo de trabajo, perdido, solo porque Castro nos odia, no autoriza que podamos certificar el titulo pues los estudios fueron ‘gratis’ Que barbaridad!! Sin ese documento nadie nos recibe, pero…. estoy libre, me siento persona, no tengo que esperar que un paciente me regale un jabon o un pan con jamon, ahora lo puedo comprar con mi sudor.

     
  45. Teresa Cruz

    septiembre 3, 2011 at 8:52 am

    No se trata de exilio sino de tratarnoa como seres humanos. Ayer ví a una persona haciendo un trabajo de albañilería y le dije: Señor, buenos días. Quería conversar con él sobre un trabajo en la casa, y qué le iba a decir, ¿acaso, buenos días, caballo?

     

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