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Los Intocables

28 Oct

Como siempre, un chiste de humor macabro resume una realidad cubana con precisión insuperable:

Tres comensales de diferentes nacionalidades celebraban el coraje de ciertas prácticas que acontecían en sus países.

El holandés afirmaba:

– Temerarios nosotros, que salimos en grupo a buscar prostitutas, sabiendo que de entre todas, es casi seguro que alguna tenga el SIDA. Y al que le tocó acostarse con esa, ya sabe.

El ruso dijo:

– Temerarios nosotros que inventamos la ruleta rusa, que nos reunimos a beber vodka y ponemos una bala en el revólver. Cada uno tiene que apretar el gatillo en su cabeza, y al que le tocó la bala, ya sabe.

El cubano, divertido, hizo entonces un además desdeñoso:

– Temerarios nosotros – dijo – que nos reunimos en cualquier esquina a hablar mal del Gobierno, sabiendo que al menos uno del grupo es de la Seguridad del Estado. Y al que le tocó joderse ese día, pues ya sabe.

La omnipresencia de esta institución en Cuba no ha escapado tampoco al arte y la televisión: lo mismo en series que han ficcionado el quehacer de los heroicos infiltrados, que en realizaciones clandestinas como el corto “Monte Rouge”, dirigido por Eduardo del Llano (un verdadero “hit underground” nacional), donde en el colmo del cinismo, dos oficiales de la Seguridad tocan a la puerta del ciudadano Nicanor, y le informan sonrientes que vienen a instalarle los dos micrófonos que le corresponden a su vivienda.

Lo cierto es que pocos factores han determinado tanto las relaciones interpersonales en Cuba, como esta organización cuya finalidad y esencia en muchos casos es traicionada por sus propios miembros.

Es decir: el término “Seguridad del Estado” debería implicar para cualquier sociedad del mundo, un elemento de tranquilidad, de resguardo civil, y de justicia colectiva. Los servicios de inteligencia, por definición, resultan indispensables para la protección nacional contra agresiones o fenómenos delictivos de diferentes índoles.

En Cuba, resulta innegable un hecho: a diferencia del resto de las instituciones a las que la incompetencia ha roído hasta el hueso, la Seguridad del Estado funciona de forma impecable. Basta mirar a nuestro alrededor para comprobarlo.

Funciona ejemplarmente detectando focos de compraventa de drogas, casos de prostitución o corrupción infantil, y delitos censurables en toda sociedad moderna. En los recientes y dolorosos sucesos de la niña víctima de una sobredosis, en Bayamo, este órgano desempeñó un rol vital en la investigación y esclarecimiento del monstruoso caso.

Tampoco puede negársele el mérito de haber evitado numerosas muertes por atentados que presuntos “luchadores anticastristas” (tema sobre el que muy pronto escribiré) han terminado por ejecutar contra el pueblo cubano: explosiones en hoteles, cabarets y centros públicos; introducciones de plagas y enfermedades que resultan inadmisibles desde cualquier plano, óptica o enfrentamiento ideológico.

Así pues, hablar de Seguridad del Estado en la Isla no es ocioso o vano, y todo aquel con algo de honestidad dentro deberá reconocer que su labor -la admirable, la realmente heroica, la que protege a civiles-, es digna de palmas.

Sin embargo, si todo terminara ahí este artículo no existiría: para temáticas desabridas y unipolares ya tenemos, los cubanos, al periódico Granma.

Porque lo lamentable y denunciable a los cuatro vientos es que justamente esa institución tan útil en otras aristas, desde hace mucho se ha convertido en un fantasma de la seguridad nacional, en una sombra de represión sutilísima que corroe y condiciona la realidad en que vivimos.

Cuando en Cuba se piensa en la Seguridad del Estado, se la asocia inmediata e indisolublemente con la persecución a la discrepancia política, como primera y más importante función.

Ningún otro mecanismo ha generado mayores “daños antropológicos” en el cubano post revolucionario, que este órgano que a ratos se convierte en una paradoja de sí mismo: nada ha atentado más contra la seguridad individual de los cubanos, que precisamente él.

¿Por qué?, pues porque el conocimiento popular de sus prácticas, sus métodos indetectables e impunes, y su alcance sin límites, han generado en nosotros un miedo patológico, y han desarrollado una respuesta de defensa tan eficaz como lamentable: la hipocresía.

El cubano jamás se atreve a exteriorizar en público sus pensamientos reales sobre un tema político con el que disienta o tenga visiones contrarias a las oficiales. Esos son puntos que se comentan, en voz bajísima, en la intimidad del hogar, o en los círculos más estrechos.

Pero aún allí, siempre se habla con recelo, con miradas a un lado y al otro, entre dientes. El chiste con el que comencé este escrito no es hiperbólico: todos sabemos que entre los nuestros, jamás falta el informante.

La ubicuidad de este órgano es francamente de paranoia. Es inconmensurable. Si algún día los cubanos tenemos acceso –como sucedió con las catacumbas de la Stassi tras el derrumbe del Muro de Berlín- a los documentos que revelan el número de agentes, oficiales, infiltrados, informantes asiduos o de ocasión, creo que la cifra deberá olvidarse en aras de salvaguardar el orgullo nacional.

No hay escuela, panadería, asociación de filatélicos, mercado agropecuario o equipo de béisbol que no tenga entre sus oficiantes a un miembro de la “gloriosa” institución. A veces son incluso de conocimiento más o menos público. Por ejemplo: cada institución oficial posee un compañero de la Seguridad que le atiende, y dicho compañero es a ratos bien conocido.

Los cubanos hemos aprendido a convivir con un aparto de inteligencia engrasado con precisión maniática, que mantiene sus operaciones en la sombra mientras lo estima conveniente, y que también cuando lo estima conveniente echa mano a cualquier argumento aportado por sus miles de informantes para destituir funcionarios, apresar opositores o, más común todavía: para desacreditar la moral de ciudadanos inconformes.

La peor cara de esta realidad es que no tenemos manera de defendernos contra ese actuar. Es decir: todos los ciudadanos saben que sus teléfonos pueden ser intervenidos, que sus hogares pueden ser allanados, que su comunicación electrónica es revisada y almacenada, que sus vidas son examinadas con lupa, pero no existe una sola manera legal de luchar contra esto. La Seguridad del Estado posee en Cuba una olímpica impunidad: sus miembros son nuestros Intocables.

Así, no es de extrañar que el consejo más recurrente para aquellos que manifiestan de forma más o menos pública su desacuerdo con la política cubana, sea: “No hables tanto, que tú no sabes quién es el que te está escuchando”. Frase tan denigrable como cierta, que ha captado una realidad vital: el mismo que te escucha o provoca con supuestos desacuerdos; el mismo que te acompaña a diario, que trabaja a tu lado, que comparte tragos y músicas; ese mismo en quien confías con pasión ciega, puede ser con toda naturalidad el informante que han colocado a tu lado para conocer, en su juego de ajedrez, cuándo es necesario propinarte el jaque mate.

En lo personal, varias veces me ha divertido el humor negro de la desconfianza general: amigos que me insinúan, o expresan abiertamente, su temor de que sea yo mismo, el bocón irredente, la nueva perla de la inteligencia local. En verdad sonrío, pero con la falsa diversión de aquel payaso de un cuento de Benedetti.

Para quienes no nos resignamos a vivir rodeados de miedos y James Bonds tropicales, creo que un anhelo circunstancial concreto, de ahora mismo, sería que a las filas de la Seguridad del Estado también les tocara en la puerta la nueva reducción de plantillas laborales. Pero sospecho que ser optimista, en este sentido, sería de una ingenuidad angelical.

 

 

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22 comentarios

Publicado por en octubre 28, 2010 en 04 Octubre, 2010

 

22 Respuestas a “Los Intocables

  1. Jose Torrent

    octubre 28, 2010 at 10:33 pm

    GENIAL … Como siempre …

    Qué nos pasó, chico? Uno de los personajes mas despreciado y mas odiado de la vieja sociedad cubana era el “chivato.”

    Hoy es un DEBER de buen revolucionario ser un delator y sin cobrar aquellos 33.33 pesos que cobraban los informantes de antes.

    Chivatean – el de la Seguridad, el “cederista,” el de la CTC, el ciudadano de a pie, Etc. – por el PURO PLACER de hacer daño.

    Si el censo de sujetos de la Seguridad es tan vasto como sospechas, es que hay una sobrepoblación de hijos de putas en Cuba … Por eso tenemos esto, hijo! No hay mas!

    Suerte, hermanito!

     
    • Odalis

      octubre 29, 2010 at 7:09 am

      Hay un cuento popular que no se puede adaptar mejor a la sociedad cubana, se trata de Aladino u otro genio que se le aparece al frotar la lampara a un cubano y el genio le ofrece tres deseos, el cubano responde “para mi no quiero na’, pero a mi vecino quitale el camion, la casa y el dinero que tiene”.
      De eso se trata, por eso el sistema es tan barato, porque lo mueve la pura envidia; “como no puedo tener lo que tiene el vecino quitenselo”, y para eso solo necesito dar un chivatazo y de paso me pongo en buena con el agente.

       
  2. Nestor F.

    octubre 28, 2010 at 11:52 pm

    Totalmente de acuerdo contigo. La Seguridad del Estado es el organismo de control y represión mas eficiente del régimen cubano,como bien explicas sus armas fundamentales son crear el miedo y la desconfianza,los resultados:la hipocresía y la paranoia;la primera para sobrevivir y sobrellevar la existencia pues va en contra de la psicología humana desconfiar de todos,y como se ha creado esa imagen de desconfianza,que siempre va a haber un informante,y como no se sabe quien es (o mejor dicho,que pudiera ser cualquiera ) entonces se usa esa arma denigrante que es la hipocresía,el disimulo,la doble moral para mostrar una imagen a semejanza de como quiere el régimen que se sea y se actúe;la paranoia es hija directa de esa omnipotencia y omnipresencia con las cuales se ha caracterizado a la Seguridad del Estado,la cual muy inteligentemente ,aparte de los métodos represivos directos, se ha creado esa fama y se ha acostado a dormir estimulando la auto represión. Inclusive la huella de la aprensión cala tan profunda en la conciencia que la paranoia sigue ahí aun cuando se ha logrado romper todos los cercos y se supone que eres libre en otras tierras donde la garra peluda del terror no debe llegar. Lo peor de todo no es actuar de ese modo,camuflajeando tus ideas,aparentando ser lo que no se es,actuando como una marioneta dirigida por los hilos del miedo, lo peor es acostumbrarse y hacerlo parte de la vida diaria,convertirlo en una rutina. Si llevar una existencia así es una forma de sobrevivir y evitar en la medida de lo posible la represión para uno mismo y para la familia entonces convertirse en informante,en agente del terror si es algo denigrante,y aun mas en un país donde ser traidor , “chivato ” , siempre fue un deshonor y motivo de rechazo ,desde las luchas de independencia del siglo XIX hasta la guerra dirigida por Fidel Castro,y el castigo para ese execrable proceder solía ser la pena de muerte. Por eso es llamativo que tal indeseable epidemia de los judas criollos se haya extendido por el territorio nacional,y hasta extraterritorial,emulando la creación orwelliana. Si,en Cuba los Grandes Hermanos te vigilan…y da asco.

     
    • Jose Torrent

      octubre 29, 2010 at 1:52 am

      BRAVO! Muy bien escrito … No hay nada mas que agregar …

       
      • Nestor F.

        octubre 29, 2010 at 6:22 am

        Gracias José.Solo agregar un detalle que olvidé mencionar.Para que funcione  tan aceitado mecanismo de represión existe un organismo de base: los Comité de Defensa de la Revolución.Esta es una organizacion que funciona de una forma aberrante.Para empezar ,y como debes saber, el ingreso a los CDR es automático cuando se cumplen los 14 años, no hay forma de decidir de antemano si quieres pertenecer o no.Es el método de vigilancia y control mas barato de mundo: no tiene cámaras ni costosos sistemas de intercepcion de comunicaciones, solo cuenta con órganos con que el ser humano ya viene ” de fabrica ” : vista, oídos y lengua…y ademas un defecto con los que algunos nacen y otros desarrollan: ser unos truhanes consumados como para servirles de  esbirros a una dictadura.Con todos esos elementos desarrollan un eficaz método de vigilancia, a la par que promocionan el
        miedo, la doble moral y el hipócrita disimulo.El método es muy sencillo sin dejar de ser execrable: yo te vigilo a ti, tu me vigilas a mi, nosotros vigilamos a aquellos, esos nos vigilan a nosotros.Esa vigilancia y posterior chivateria va dirigida tanto a los que trafican en el mercado negro hasta los disidentes.Los CDR sin simplemente el centro de recolección de datos mas grande que utiliza
        Seguridad del Estado.
        Para las personas extranjeras o cubanas que emigraron hace mucho y no saben bien como es la ciudad les pudiera recomendar dos libros que describirían la situación: “1984” y “Rebelión en la granja” , buenos libros pero y manidos.Por ello les recomiendo busquen y vean “La vida de los otros”.

         
  3. Gabriel

    octubre 29, 2010 at 4:51 am

    Querido Ernesto,

    Tengo que discrepar en un punto.

    El día que me enteré de que Fidel acusaba a los Estados Unidos de propagar una plaga en la caña de azúcar, me dolía la barriga con las carcajadas.

    Hay miles de motivos técnicos para desconfiar de esas acusaciones.

    Por otra parte, es difícil determinar hasta que punto el poder que se le atribuye a la seguridad del estado es real o simplemente el resultado de la paranoia colectiva.

    La Stasi en Alemania tenía expedientes de un montón de ciudadanos. Su número era tan enorme que cuando se descuarenjingó todo no tuvieron tiempo para destruir los papeles. Solo fueron capaces de convertir en tiras de papel una fracción del total, se supone que la más interesante. Ahora están escaneándolas y reuniéndolas en un monstruoso programa informático que tendrá que juntar miles de rompecabezas.

    Hubo un famoso cantante contestatario con un expediente que ocupaba 50.000 páginas.

    Ahora la ley permite que los ciudadanos alemanes consulten esos expedientes, pero antes una secretaria tiene que ocultar los nombres de otras personas que estén en el mismo expediente.

    Así muchos alemanes se enteraron de que los informantes estaban entre sus amigos íntimos, e incluso en su propia familia. Hay un caso notable de un informante que se hizo novio de una famosa ecologísta disidente. Se casó con ella y tuvo dos hijos mientras la vigilaba. La vida terminó castigándole con una enfermedad degenerativa muy dolorosa.

    Pero hay que añadir algo más. Muchos alemanes solicitan su expediente de la Stasi, y se encuentran con que no existe. Simplemente no eran suficientemente importantes. Eso suele causar frustración.

    Te recomiendo que leas el libro “El Expediente” de Timothy Garton Ash. Se trata de un historiador británico que vivió en Berlín Oriental durante la guerra fría.

    Después de caer El Muro solicitó su “expediente” de la Stasi. Empezó a leerlo y lo comparó con las propias notas suyas del diario que mantenía durante esa época. Así le resultó fácil identificar a los informantes de la Stasi, aunque sus nombres estuviesen tachados.

    Más tarde visitó a los informantes de la Stasi y los entrevistó. Esos encuentros, muy vívidos, los describe en su libro.

    Una de las informantes reaccionó saliendo a vomitar entre sollozos al verse identificada.

    Pero lo más interesante es que la mayoría de los informantes lo fueron sin saberlo. Simplemente se les acercaba un miembro de la Stasi y le preguntaba inocentemente ¿qué opinas de Timothy? Entonces ellos daban información con toda franqueza sin saber que los datos pasarían a los archivos.

    Pensando en eso, querido Ernesto, creo que es conveniente que escribas un diario detallado.

    Tal vez en el futuro tendrás acceso a tu “expediente” y así podrás rememorar tus buenos tiempos de cuando en Cuba había que armarse de valor para hacer lo que tu haces.

    Por cierto, seguro que conoces la película “Das Leben der Anderen” (La vida de los otros). El actor que protagonizó el papel del agente Wiesler fue espiado por su propia esposa, de la que naturalmente más tarde se divorció.

    Voy a darte otro dato curioso que se averiguó cuando se abrieron esos archivos. En los setenta surgió en Alemania Occidental una banda terrorista llamada Baader-Meinhof. Su genésis está en las protestas estudiantiles generadas por el asesinato de un estudiante en un enfrentamiento con la policía. El policía disparó sobre el estudiante en una manifestación. Fue juzgado y lo encontraron inocente, ya que el abogado defensor alegó defensa propia.

    Mas tarde se supo que ese policía de Alemania Occidental era un miembro de la Stasi. El juicio no se pudo repetir y ahora ese policía es un jubilado sin ningún problema.

     
  4. PolO

    octubre 29, 2010 at 11:07 am

    Te quedó bueno el chiste de la Seguridad del Estado protegiendo a civiles… ¿Fue un chiste, verdad?

    Y lo de la niña asesinada en Bayamo: ¿Acaso la PNR no puede investigar casos como este? En Cuba hay técnicos y laboratorios de criminalística en cada provincia; así no hay razón para aplaudir el protagonismo forzado e innecesario de un cuerpo represivo creado “para defender la revolución (léase el gorilato castrista) de sus enemigos internos y externos”.

    La Seguridad del Estado es un cuerpo represivo creado para mantener secuestrado al pueblo cubano.
    Agradecerles algo, cae en el terreno de lo aberrante, del Síndrome de Estocolmo (o “Esto-es-el-Colmo”).

    El hecho de que los mayorales hayan resuelto un crimen en el barracón, no niega que ellos trabajan para el amo y no para los esclavos.

     
    • elpequenohermano

      octubre 29, 2010 at 1:30 pm

      Polo,

      Una de las principales virtudes que debe tenerse, para analizar algo con objetividad, es dar “al pan pan, y al vino vino”. Y en este mundo, como en el Yin-Yang, nada es negro ni blanco por completo.

      Decirme a mí, que estoy acá ahora mismo, conociendo en carne propia los métodos represivos, bajos, estigmatizantes, que utiliza ese órgano… es como un poco burlesco, ¿no crees? Me sobran los motivos propios para detestar sus prácticas.

      Pero al César lo que es del César: si yo tuviera hijos ahora mismo, me sentiría aliviado conque, al menos, no van a crecer rodeados de traficantes de droga o proxenetas que les corrompan… y en eso, los departamentos de esa institución, creados con esos fines, son útiles y beneficiosos. ¿O no?

      Otra cosa: objetividad, por favor. ¿Son mentiras los atentados con explosivos en hoteles y cabarets cubanos? ¿Fue mentira el avión de Barbados? ¿Fue el propio régimen cubano el que iba a volar la Bodeguita del Medio, o el que mató al italiano Fabio Di Celmo en el ´96?

      Que no nos ciegue la pasión, hermanos… la violencia y el terror son execrables vengan de donde vengan, persigan el fin que persigan. Y mientras denunciemos sólo los atropellos y la falta de libertad de este sistema, sin mirar que también hay otra cara de la moneda censurable, nuestros argumentos serán parciales y por tanto, menos atendibles.

       
  5. Jose

    octubre 29, 2010 at 11:15 am

    Yo recuerdo a finales de los 80 ( llevaba mi pelo largo y la policia me paraba cada cuadra e incluso me preguntaba que hacia en el vedado cuando yo no vivia alli, viviendo yo en un municipio colindante )cuando uno de estos llamados agentes de la seguridad me pidio la propiedad de una walkman que yo usaba,dicho agente fue a mi casa conmigo y en la infructuosa busqueda dela propiedad de dicha Walkman, me sugirio que si no aparecia no habia problemas si yo colaboraba con el y le daba informacion de todas mis amistades, opiniones politicas de ellos. etc , etc .Asi funcionan ellos, Algun dia la historia les pasara la cuenta

     
  6. PolO

    octubre 29, 2010 at 3:26 pm

    Hola Little Bro.
    Primero te agradezco la tolerancia en publicar mi comentario, y hasta tomarte tiempo en contestarlo.
    En cuanto a tus argumentos y los míos… no creo que nos entendamos, ni tampoco pretendo usar tu blog como plataforma de mis “apasionadas” opiniones, jajaja.
    Por supuesto que defiendo con pasión (no con fanatismo) mis ideas; y como muestra: pienso que el mayor narcotraficante y proxeneta en Cuba, es ese gobierno que el DSE protege celosamente.
    Y permíteme aclarar que no hay intención burlesca, porque también yo pasé lo mío en Cuba, me interrogaron un ceremil de veces en Pedernales (el cuartel del DSE en Holguín), estuve preso, me azuzaron los chivatientes del barrio, mítines de repudio… lo normal.
    O sea, que creo tener razones válidas para mis opiniones.
    ——————
    Leí con placer tu artículo (aunque cogí tremendo vuele, jajaja) y te reitero las gracias por tratar tan espinoso tema; y hacerme recordar cuando mis amigos y familiares también decían que estaba loco, o era un provocador de la Seguridad. Es una reacción normal en gentes cagadas, literalmente, de miedo.

     
  7. espejomudo

    octubre 29, 2010 at 3:27 pm

    Cuando era pequeña mi madre (muy conocedora del sistema soviético) me decía, cuidado con quien hablas… de cada tres, dos son confidentes.

    Desgraciadamente ese sistema de control no lo inventaron los cubanos, ese lo importaron los asesores soviéticos que tuvieron años para acoplarlo al carácter caribeño.

    Muchos lo hacen por miedo, porque el chantaje como arma es muy efectiva, otros por envidia y otros (los menos) por ‘ingenuidad’ lo cierto es que vivir en un mundo en el que tienes que desconfiar incluso de tu familia, es terrible. Es infinitamente más doloroso comprobar que un amigo te ha traicionado q la traición propiamente dicha.

    Comparto contigo, que seguramente entre tanto chivato hay profesionales que realmente hacen su trabajo pero en un país como el tuyo, deben ser ya, los menos.

    Saludos

     
  8. cubanito_soy

    octubre 29, 2010 at 3:34 pm

    Ciertamente “Roma paga a los traidores, pero los desprecia, reza un adagio popular”, si vamos a la historia observaremos que los mafiosos más sofisticados del mundo, los más violentos actualmente, son los rusos, y se nutrieron precisamente de las fuerzas secretas de la ex-URSS, en nuestro país conocemos a muchos “segurosos” que no son más que vulgares LADRONES, obteniéndo jugosas ganancias usando como patente de corso precisamente esos carnets que le permiten acceder a información que entonces tienen a mano para USAR y ABUSAR del poder.

    Han sabido sembrar eficientemente el sindrome del terror en nuestro subconsciente, pues un conejo asustado en lugar de luchar lo que hace es huir.

     
  9. Patricia

    octubre 29, 2010 at 4:03 pm

    Te agradezco la objetividad, a veces las pasiones niegan parte de la realidad, y la censuran.
    Espero la nota prometida sobre “supuestos anticastristas” es que hay tantas discusiones al respecto que leo.
    Un saludo

     
  10. alexrodrguez

    octubre 29, 2010 at 8:48 pm

    Ernesto, ya me habían hablado de tu blog, y por pura curiosidad he querido verlo, y leer algunos de tus artículos;pero creéme, no me asombro de nada…así le dije al amigo que me lo recomendó…Sabes,que me extraña mucho la libertad con la que escribes de cualquier tema cubano, pero sobre todo, con la facilidad que lo publicas en internet, porque ,además, tienes internet y vives en Cuba, y supongo que puedas pasearte por toda tu ciudad, entonces, quién me demuestra que tú NO ERES UNO DEL GRUPO…Cómo puedes después de todo lo que, según tú,has pasado por causas de esos agentes, escribir, por qué no te prohíben publicarlo si tan extremistas son…qué casualidad que después que tienes la Carta Blanca van a proponerte un “dudoso negocio” como lo llamas…Y ahora, le agradeces a los propios segurosos cuidar la sociedad cubana, por fin…Es el mismo status de los demás Patriotas reprimidos…No me convences, y me disculpas, pero para mí el término HERMANO es algo MUY GRANDE…ah, espero que publiques este comentario, porque por lo que veo, sólo lo haces con los que te halagan..esa debe ser tu cacareada libertad de expresión…gracias de antemano por hacerlo.

     
    • elpequenohermano

      octubre 29, 2010 at 10:43 pm

      Pues bien…

      1. No tiene por qué agradecer la publicación de su comentario. Mientras no sea obsceno, vulgar, discriminatorio o incitador a la violencia, absolutamente todo lo que ponga acá saldrá a la luz. Creo que acabo de demostrárselo, ¿o no?

      En este punto, sólo un consejo: relea bien los comentarios de posts anteriores. Se encontrará a lectores como Frezzcuba, Josepcalvet, Pepe, Qza, y varios otros, con criterios bien contrarios a los míos… Su visión de que sólo aparecen los que “me halagan” es infundada e irreal.

      2. ¿Quién le demuestra que yo “no soy del grupo”? Pues nadie. Así de simple. Sobre todo: no yo, porque esa no es ni de lejos una de mis prioridades con este blog. ¿Demostrar que no soy esto o lo otro?, nada de eso amigo… yo sólo escribo, por vocación, y quienes quieran leerlo bienvenidos. Quienes no, están en su sacro derecho. Este blog no llama a nadie. Simplemente está.

      Quienes quieran apoyarme o enviarme su buena fe, mis gracias, y quienes, como usted, pongan signos de interrogación sobre mi nombre y mis intenciones, están en el mismo derecho.

      Una amiga siempre dice algo preciso en ese punto: “Quien se excusa se acusa”. Créame, demasiados acusadores tengo ya (al parecer acabo de conocer uno nuevo), para acusarme yo también.

      3. Es de una ingenuidad (¿o malintencionalidad?)que da risa su afirmación de que yo tengo internet. Si yo le contara cómo puedo colgar mis textos, y cómo puedo tener acceso a los comentarios, lo pensaría sacado de un filme de ciencia ficción. Cosa que, desde luego, ni por asomo haré: contarle ese cómo… ¿O será que en verdad lo que usted desea es conocer cómo hago para publicar El Pequeño Hermano?

      4. Por último: un término en especial creo que me ha revelado su verdadera naturaleza. Se trata de este: “cacareada libertad de expresión”. No es muy difícil revisar comentarios anteriores, por ejemplo, de Frezzcuba y compañías, y encontrar exactamente las mismas parejas de sustantivos y adjetivos.

      ¿Soy demasiado mal pensado, o se trata de una coincidencia macabra?

       
  11. HavanaClub

    octubre 29, 2010 at 11:23 pm

    Me gustó la idea “…para temáticas desabridas y unipolares ya tenemos, los cubanos, al periódico Granma.”

    Pensar que cuando joven una vez como que fui “reclutado” por este tipo de personas de “seguridad” del barrio. Yo era muy naif, era principios de los 90 calculo… En una de sus visitas a mi casa, una de estas mujeres, me empieza a preguntar sutilmente, pero no tanto, sobre la vecina tal (que parece que era algo apática al CDR) y que si vivía con fulana… dando a entender que eran lesbianas. En ese momento me di cuenta que la cosa iba más allá y directamente le dije que no sabía y que de todas maneras era su vida personal…..Por suerte hubo pocos encuentros de este tipo con estas personas.

    Tiempo después viajaba yo sin retorno a la Argentina. Antes de salir me cruzo yo por la calle con uno de estos “compañeros” que era del barrio pero no de mi cuadra, y me preguntó cómo iba lo de mi viaje, cosa que yo tenía por varias razones con un alto grado de confidencialidad. Estaba mínimamente informado, pero no podía precisar cuánto, ni me interesó averiguarlo.

    También recuerdo que cuando una de mis primas se fue a Estados Unidos, mis tíos lo primero que me advirtieron cuando los fui a visitar a su casa es “nadie en el barrio sabe nada. Por ahora dijimos que tu prima está en casa de su tía visitándola….”

    En fin.. muchos tenemos anécdotas de este tipo. Ojalá puedan juntarse alguna vez en un buen libro sobre este tema.

     
  12. Jose Torrent

    octubre 30, 2010 at 3:38 pm

    La ENVIDIA del pueblo cubano – fenómeno que vinimos a descubrir trás el “triunfo” – ha sido la mejor aliada de este régimen. La ENVIDIA lo ha sostenido y lo seguirá sosteniendo. QUE PENA!

     
  13. Fernan

    octubre 31, 2010 at 7:32 pm

    Felicidades siempre creo0 que eres exacto en tus comentarios, y lamento que no puedas escribir con mas frecuencia y que no mandes tus articulos como te dije en otra ocasion a otros espacios, analizalo bien creo que tus articulos son muy realistas y con poco fanatismo que es a veces lo que desvirtua las verdades que sobre los problemas del sistema cubano que como reconocio su creador no funciona ni para los cubanos. Gracias por tus articulos y suerte

     
    • elpequenohermano

      noviembre 1, 2010 at 12:52 am

      Fernan, gracias por tus criterios.

      Sólo responderte algo a tu sugerencia (porque creo que antes me sugeriste colgar algo mío en Kaosenlared): busca el post, de este mismo blog, titulado “Mi Amigo el Enemigo”, y verás por qué no lo hago.

      A pesar de que un par de cosas mías fueron publicadas allí en un principio, desde que salió este blog todo lo que fue colgado en ese sitio lo censuraron por completo. ¿Por qué? Evidentemente no le simpatizo mucho a la izquierda carnívora, amigo…

       
  14. TS

    noviembre 1, 2010 at 7:55 pm

    Un chiste sobre la seguridad del estado:
    que le dijo una nalga a la otra?
    “cuidado por que en medio hay un soplon”

    un poco de hilaridad e ironia no cae mal.

     
  15. El Tio Stiopa

    marzo 22, 2011 at 10:19 am

    Muy de acuerdo con este objetivo análisis, ajeno a todo maniqueísmo. La tristemente célebre Seguridad del Estado es realmente lo único que funciona impecablemente en Cuba. Todo el mundo le teme a los “segurosos” y chivatos que pululan por doquier. El DSE fue entrenado y organizado por la terrible Stasi y la KGB en las décadas de 1960 y 1970. Ha sobrevivido a sus progenitores. Esperemos que muy pronto no sea más que otra pesadilla del pasado.

     

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