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Padre José Conrado: La Enorme Importancia de No Callarnos

06 Oct

Sacerdote José Conrado Rodríguez Alegría

En el mes de julio de este año, un humilde sacerdote cubano recibió un premio de alcance internacional que, aunque jamás apareció en la prensa nacional, impactó entre nosotros con una suspicaz velocidad. El padre José Conrado Rodríguez Alegría, párroco de la iglesia “Santa Teresita del niño Jesús”, en Santiago de Cuba, se hacía merecedor del Premio de la Comunidad de Democracias, en Polonia, por sus enormes esfuerzos al servicio de la libertad y los derechos humanos en Cuba.

Hasta ese momento, muy poco sabía yo del padre Conrado. No soy católico ni practico ninguna religión en particular, aunque intento rodearme de los más varios y distintos seres posibles. Uno de estos me hizo el impagable favor de acercarme a la vida y la obra de este hombre de actitud deslumbrante.

Un cura a quien la Iglesia cubana debió exiliar casi a la fuerza a mediados de los ´90, porque temía por su vida. Un cura que sufrió, el 4 de diciembre de 2007, un horrible acto de repudio en su parroquia, que culminó con violencia pura, y que tuvo una amplia repercusión internacional.

Lo que aquí publico ahora, es apenas un mínimo fragmento de la entrevista de 4 horas que sostuvimos el padre Conrado y yo, en su Santiago de Cuba, hace tan sólo un mes. El texto completo figurará en mi libro de entrevistas a personalidades de la cultura y la vida pública alternativa de Cuba, que pronto estará culminado.

Debo confesar a los lectores que ha sido un verdadero ejercicio del contorsionismo periodístico, resumir una entrevista de casi 30 páginas, con una introducción bien extensa, a lo que aquí ofrezco. Cuando se tiene a un entrevistado tan brillante es doloroso y complejo seleccionar respuestas y dejar otras para luego.

De cualquier forma, creo que pocas entrevistas publicadas en este blog tendrán tanta profundidad y relevancia como esta que el sacerdote José Conrado Rodríguez Alegría tuvo a bien concederme en su iglesia.

CONFORMACIÓN DE UN CARÁCTER

Para quienes conocen de cerca su oficio sacerdotal, uno de los rasgos distintivos del padre José Conrado es su actitud de crear conciencia en sus fieles sobre la realidad del país. No se trata de alguien que subrepticiamente, cuando venga al caso, refiere en su oratoria aspectos relacionados con la política y la vida en Cuba. Más bien, José Conrado ha demostrado un particular interés en despertar la conciencia de sus fieles; darles argumentos para valorar en su justa medida la realidad en que se ven inmersos.

– Padre, ¿recuerda su propia toma de conciencia al respecto? O sea, ¿recuerda cómo fueron los primeros tiempos, cuando comenzó a definirse como un oficiante religioso con posiciones muy definidas en el aspecto político?

– Desde el Seminario yo tenía bien claro que el oficio de la palabra, en mi caso la palabra de Dios, implicaba un serio compromiso en ese sentido. De hecho en la misma definición de lo que es una homilía, está la predicación de la palabra de Dios y de la realidad que uno tiene delante.

Yo coincido plenamente con el teólogo protestante Karl Barth, uno de los más grandes teólogos del siglo XX, cuando afirmaba que la homilía se hacía con el periódico en una mano y la Biblia en la otra.

Por lo tanto, en la misma esencia de la labor de la Iglesia está el referirse a esa realidad que debe transformarse a la luz de la palabra de Dios…

– Pero mientras algunos sacerdotes en sus misas evitan las referencias directas a la difícil situación de Cuba, usted hace todo lo contrario…

Yo discuto la afirmación de que los demás sacerdotes no lo hagan. Lo que creo es que cada cual tiene su estilo propio, y su manera propia de enfocar los aspectos.

Mira, yo siempre hago referencia, por ejemplo, a que si no hubiera habido una persona con una cámara de video el día que yo leí la carta a Fidel Castro, en 1994, no se hubiera sabido que la leí delante de 700 personas un día de la Caridad. Lo cual no quiere decir que yo no la hubiera leído igualmente. Pero el hecho de que tuviera una repercusión como la que tuvo, fue muy coyuntural.

Es decir, el que no se sepa a nivel social, o que no lo sepan quienes no visitan la Iglesia, no significa que los sacerdotes cubanos no tengan ese mismo principio.

Sobre todo durante el más crudo Período Especial, creo que todos los sacerdotes y obispos tuvieron esa misma tónica. Quizás no siempre de manera tan directa, pero sí siempre hubo una reflexión seria sobre la realidad que vivía el pueblo.

También hay que tener en cuenta una cosa: todos sentimos miedo. La esencia del sistema totalitario es precisamente provocar una respuesta de temor paralizante. Y no sería honesto decir que no tenemos miedo. Todos lo tenemos. El problema es cuando uno tiene que vencer el miedo en nombre de una responsabilidad. Esa responsabilidad es la que te lleva a expresar lo que sientes y lo que crees en realidad.  Y eso es fruto de una conciencia ética sobre lo que nos compete a todos.

Mi insistencia con la cuestión política en las homilías resalta porque el sistema totalitario trata siempre de silenciar la crítica, de imposibilitar el desacuerdo, y esto hace que sea raro que una persona exprese algo que en el fondo, es probable que la inmensa mayoría de los que le oyen compartan también. Pero que no todos se atreven a decir.

Sin embargo, yo creo que esa es precisamente la responsabilidad que tiene un sacerdote en un país como el nuestro. El hecho de que la gente no sea capaz de elevar la voz por temor a las represalias, o por hábito de callar, (como dice Eliseo Alberto de Diego: “De tanto callar nos volvimos mudos”), es uno de los retos que tiene el sacerdote bajo un sistema como este.

Me vienen a la mente los varios escritos que todavía circulan por internet, firmados por él. La carta a Raúl Castro, en 2009, su discurso de despedida cuando debió exiliarse involuntariamente en 1996, el texto que escribió con motivo de la jubilación del Arzobispo Pedro Meurice. Recuerdo la impresión que su prosa altamente narrativa me provocó cada vez: una absoluta fascinación.

– Yo he sentido con sus palabras algo único: la vibración de la verdad. Usted siente hondamente lo que dice, y quien le escucha o lee, lo advierte de forma muy vívida. Cuando condena al totalitarismo, no solo cubano sino universal, lo hace con una pasión que impacta. ¿De dónde proviene esa aversión tan marcada hacia el totalitarismo?

– Yo diría que fue la experiencia la que me fue llevando a una postura bastante crítica. La experiencia de la realidad que estaba viviendo cada día. Esto se agudizó de manera específica con el Período Especial.

No cabe duda de que esta fue una situación que la sufrió todo el pueblo, y que fue el pueblo humilde el que pagó un precio altísimo por ella. Hablo de las personas enfermas de polineuritis, de la agonía de un país que se expresaba en aquellos que se lanzaban al mar a riesgo de perder la vida. El drama tremendo de las familias separadas por la distancia o la muerte.

Yo veía en las parroquias donde estaba en ese tiempo, en Palma Soriano y Contramaestre, cómo la gente adelgazaba de semana en semana, cómo rebajaban de peso constantemente. Era algo espantoso. Era espantosa la desesperanza, y el sufrimiento. Y el que no hubiera una respuesta por parte de aquellos que tenían la autoridad, y toda la fuerza que tienen en los sistemas totalitarios quienes detentan el poder, era quizás lo que me molestaba más.

En la esencia misma de este sistema, está quitarle a la gente la responsabilidad de sus vidas y asumirla el poder, los que gobiernan. Eso hace a los poderosos más responsables ante la Historia: evidentemente, al no dejar posibilidad para que la gente decida por sí misma, al arrogarse esa cuota de poder que es la responsabilidad de cada uno, y al centralizar la toma de decisiones y toda la vida económica, política, social, cultural, eso los hace más responsables de todo cuanto pueda suceder en un país.

Pero justamente porque no renuncio a mi responsabilidad propia, a la cuota que me corresponde, es por lo que he asumido una posición clara y crítica con respecto a la forma en que se ha gobernado este país.

EL PREMIO GEREMEK Y VALORACIONES SOBRE LA IGLESIA EN CUBA

La Comunidad de las Democracias le entregó este año en Cracovia, Polonia, el Premio “Bronislaw Geremek” por sus conocidos e indudables esfuerzos en post de la libertad de expresión, y respeto por los derechos humanos en Cuba. Su discurso, titulado “Cada generación tiene derecho a soñar sus propios sueños”, debería estudiarse en todas las Universidades, debería leerse ante todos los seres de bien de este mundo, como una hermosa prueba del compromiso de un sacerdote con la libertad plena del hombre.

– Usted dijo también en el discurso recibir el premio “en nombre de esa Iglesia que sufre, lucha, reza y espera, en Cuba”. ¿Estas palabras describen realmente el sentir de la Iglesia cubana?

– Desde luego. Yo creo que la Iglesia Católica en Cuba ha hecho un esfuerzo de servicio y de entrega a la causa del hombre.

Iglesia "Santa Teresita", en Santiago de Cuba

Cuando uno mira las comunidades que conforman nuestras parroquias ve eso: gente que lucha, que sufre, que espera, que reza desde esta realidad que le ha tocado vivir. Esas comunidades, que están compuestas por gente muy sencilla en su mayoría, han resistido las dificultades, han resistido incluso las persecuciones. A lo largo de más de 50 años la Iglesia no ha sido bien mirada en Cuba, y los cristianos no han sido jamás ciudadanos de “primera categoría”. Hubo épocas en que más, otras en que menos, pero siempre ha estado la sospecha política: no son gente de confiar. Sin embargo ahí están los fieles y está la Iglesia.

Muchos fieles y hasta párrocos se fueron del país. No vieron más salida. Otros abandonaron la Iglesia. Yo recuerdo épocas en que las parroquias estaban prácticamente vacías por la persecución contra los cristianos. Pero siempre estuvieron los que se mantuvieron firmes.

De hecho creo que si hoy la Iglesia está presente y viva en el corazón de este pueblo, es consecuencia de la fidelidad de la institución para con los necesitados.

– Resulta imposible no pedirle su parecer sobre el actual proceso de liberación de presos políticos en el cual tanto ha tenido que ver la Iglesia Católica. La polémica se ha centrado sobre todo en dos aspectos: 1. Si fue correcto que la Iglesia obviara a la oposición en su diálogo con el Gobierno, y 2. Si fue ético y humano que los liberados fueran inmediatamente desterrados. ¿Cuál es su posición al respecto?

– Hay que partir de un hecho cierto: las reglas de este juego no las puso la Iglesia. Solo tuvo un papel de mediación entre las personas directamente interesadas, las Damas de Blanco, los familiares de los prisioneros, y el Gobierno, que finalmente cedió a resolver el problema.

Yo pienso que la Iglesia no es la sociedad civil, ni puede suplantar a la oposición. Y tampoco lo pretende. Sencillamente había un problema puntual, una situación realmente grave con estos presos de conciencia, y se dio la oportunidad de llegar a un acuerdo.

De por sí, por definición, era una cosa muy grave que esas personas estuvieran presas por opinar y ejercer su derecho al libre criterio. Jamás hubo culpabilidad en este sentido. Por el contrario, el ejercicio de la libertad de cada uno es la garantía de la justicia y del buen ejercicio de la vida social.

Entonces, que tuvieran largas condenas por esta razón no era otra cosa que una aberración.

Ese problema puntual es el que motivó la respuesta del Gobierno, y entre otros factores la Iglesia influyó en esto, primero por criticar seriamente las actuaciones represivas contra las Damas de Blanco, y segundo, por expresar su desacuerdo con la existencia de estos prisioneros de conciencia, entre los cuales además había muchos católicos. Pero fueran o no católicos lo cierto es que era inaceptable su situación.

Una pregunta interesante sería por qué el Gobierno escogió a la Iglesia. En mi opinión, porque sabía que es escuchada por todas las partes, y esto es un reconocimiento indudable a la seriedad de la institución y de la comunidad eclesial.

¿El espacio que la Iglesia tuvo para esta negociación?, bueno es de suponer que no fue más que el de mediación. Poner de acuerdo a las partes, aconsejar, y propiciar que se llegara a un acuerdo positivo para todo el mundo.

Estoy de acuerdo en que desgraciadamente no se consiguió una verdadera liberación, porque lo que ha ocurrido es sólo un cambio de condena: en lugar de la prisión, una deportación. Obvio: en Cuba, donde tanta gente ve como el ideal máximo de la felicidad salir del país, y donde esto es tan difícil, algunos lo asumen  como un premio. Como que se sacaron el premio gordo. Pero esa es una lectura que se hace desde acá, para el resto del mundo no es lo mismo. Y para todos los que entienden cómo debió haber sido este proceso, pues evidentemente no puede haber una conformidad plena.

CARTAS A FIDEL Y RAÚL

– Primero hábleme de la carta que le envió a Fidel Castro en 1994. ¿Cuál era la esencia y la motivación de esa carta?

– En realidad no fue una carta enviada, sino una carta leída. Como ya te dije antes, una persona la tomó en video y después se expandió por el mundo.

Fue un acto más bien de desesperación. Yo veía la agonía de la gente, escuchaba los testimonios de quienes venían a contarme sus tragedias, y me llenaba de un sentimiento de impotencia al no poder resolverles sus problemas y ver que por otra parte, quienes tenían la responsabilidad de hacerlo no se daban por enterados. Eso fue en verdad el caldo de cultivo que hizo posible esa carta.

Recuerdo que ese día, que era de la Caridad, cuando terminé la homilía frente a 700 personas, dije: “Yo sé que en todas las misas mías hay ovejas locas que vienen a escuchar lo que yo digo para hacerlo llegar a otras instancias. Les ruego a esas ovejas locas que hagan llegar a su destinatario la carta que ahora voy a leer”. Y comencé la lectura.

Quizás la frase más importante, la que resume el sentir del texto completo, sea donde digo “Todos somos responsables, pero nadie lo es en mayor medida que usted”. La razón de la carta fue esa: dirigirme a aquel que era el máximo responsable de lo que sucedía por tener la mayor cuota de poder.

– ¿Recibió alguna respuesta por parte del presidente, o de alguna voz oficial?

– No. La callada por respuesta.

– Luego, 15 años más tarde, en el 2009, le envió otra a su hermano recién investido Presidente. Esta sí fue una carta escrita, y tuvo una amplísima circulación digital en todo el país. ¿Tenía reales esperanzas esta vez de una respuesta, o de que sus reclamos influyeran en Raúl?

– Mira, hay veces que uno realiza los actos como una manera de hacer valer su voz, porque tiene un compromiso y una responsabilidad. Pero no porque sepa que ese acto tendrá la respuesta deseada.

Lo que sí no puedo es callar ante la realidad que veo, que sufro y que hace sufrir a tanta gente. Además, mi voz no representa nada más que la de otro cubano, pero tiene valor.

Por eso sentí como mi deber hacerle saber lo que pienso, y también hacerlos responsables de lo que ocurre hoy en este país. Y no es que, como digo claramente en la carta a Fidel Castro, “No es que usted no sepa la realidad de los cubanos”, porque eso sería una ofensa, decirle a alguien tan bien informado que no sabe lo que ocurre en su propio país. No. Ellos saben perfectamente lo que está pasando. Lo que no hay es una voluntad política real de cambiarlo, sobre todo porque quienes más sufren esta situación, no son ellos.

Raúl Castro no podía estar desinformado de lo que estaba pasando en este país. Pero para mí decírselo públicamente era una forma de comprometerlo, de decirle algo así como “Oye, que sepas lo que hay, ya no puedas decir que no lo sabías porque al menos yo, te lo hice saber de manera pública”.

Más aún, cuando hay pocas posibilidades de tomar decisiones que no sean las últimas, la de los que tienen todo el poder, uno tiene doblemente esa obligación. Porque bajo un sistema que tiene a todo el mundo encorsetado, dependiendo de las decisiones de los jefes, hay que responsabilizarlos a ellos por todo lo que hagan o dejen de hacer.

Por eso creo que hay que respetar y agradecer el trabajo de los blogueros, de los periodistas independientes, de los opositores pacíficos, de gente como Yoani Sánchez o las Damas de Blanco, que han alzado su voz y se han mantenido peleando contra viento y marea. Peor estaríamos sin esas personas que corren el riesgo que haya que correr por fidelidad a ese compromiso fundamental con la verdad.

Claro, una de las bases con las que funciona el sistema es aquello que describió Soledad Cruz como: “Esto no hay quien lo tumbe, pero no hay quien lo cambie”. Es decir: poner en tu cabeza que hagas lo que hagas no podrás lograr nada. Ese concepto es la base misma del totalitarismo.

Y en el fondo, yo sí creo se cambian muchas cosas. Yo creo que ellos, los gobernantes, asumen sus responsabilidades. Lo que pasa es que no lo admiten de forma pública. Pero si van cambiando algo, aunque sea mínimo, es porque se van dando cuenta de la responsabilidad que les toca.

Por eso es tan importante no callarnos. Cuando se alza la voz, se advierte del peligro y se contiene al poder. Un sistema con un poder tan absoluto, si no tiene cortapisas, si no tiene contrapartidas, es un verdadero monstruo. Entonces, aunque sea pagando un precio muy alto, pero hay que levantar la voz.

Como decía el Padre Varela a aquellos que lo acusaban de imprudente: “¿Es imprudente levantar la voz y advertir el peligro? Esa será la prudencia de los débiles. Mi corazón la desconoce.”

FUTURO

– Finalmente, padre: según sus propias palabras usted ofició su primera misa citando el credo martiano: “Tengo fe en el mejoramiento humano, en la utilidad de la virtud, y en ti”. ¿Aún hoy, tantos años después, cree realmente en un futuro de reconciliación en nuestra Patria, a pesar de ese daño antropológico tan grande que ha sufrido el pueblo cubano?

– La última palabra, decía Ghandi, no la tienen las tiranías ni la maldad de los hombres. La última palabra va por otro lado. Es siempre una palabra de salvación, no de condenación.

Y yo creo que cuando dentro de cien años se escriba la Historia de Cuba, y de este período, muchos recordarán con tristeza todas estas cosas. Pero muchos también reaccionarán. Al final el ser humano está hecho para ser feliz. A la larga la gente despertará a una vida mejor, más justa.

Es real que en cualquier país, bajo cualquier sistema, pueden ocurrir situaciones delictivas, aberraciones humanas, puede haber esa maldad que también llevamos dentro. Nadie está inmunizado contra el error o la mentira. Pero también pienso que el hombre es capaz de evolucionar y cambiar, y creo profundamente en la posibilidad de la conversión. Y la conversión para mejor es el reto de cada época y de cada persona.

La tentación del desaliento, de la desesperanza, es hasta cierto punto lógica. Pero en el caso del cristiano no tiene lugar. Y no es que no se pueda pasar por etapas de desaliento, lo que sucede es que al final hay que vencerlo. Porque la vida sigue y todos tenemos la responsabilidad de seguir luchando y construyendo un futuro diferente.

Además, te repito que hay que distinguir entre los sistemas y las personas. Los sistemas pasan, pero el ser humano en la medida en que se abre a la gracia, al amor profundo y misericordioso de Dios que es capaz de transformar, de romper barreras, sí es capaz de revertir cualquier circunstancia.

Pero sobre todo, creo en esa posibilidad de superación porque en el fondo el hombre por su propia naturaleza siempre aspira a lo mejor. Y lo mejor, ciertamente no es esto que tenemos. Lo mejor no es esto.

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26 comentarios

Publicado por en octubre 6, 2010 en 04 Octubre, 2010

 

26 Respuestas a “Padre José Conrado: La Enorme Importancia de No Callarnos

  1. Javi Omaña

    octubre 6, 2010 at 12:24 pm

    Después de leer esta entrevista me excuso por repetir lo que dije antes, pero no se me ocurre más que decir.

    A LOS LECTORES DE ESTE BLOG:

    Este es el segundo comentario que he dejado acá, porque no acostumbro a escribir mucho en las webs, más bien prefiero leer. Desde hace seis años soy editor en una casa editorial de Barcelona. Leer es mi trabajo. Por eso quisiera deciros algo con toda humildad: a los cubanos de Cuba que lean el pequeño hermano, que se enorgullezcan de esto que escribe el muchacho, y a los lectores de fuera de Cuba, que lo apoyen con toda la promoción que puedan. Para mí este chico es lo que los españoles llamamos un crack, y lo dije en su momento acá mismo. Me parece una verdadera revelación, y si viviera en un país con oportunidades, con esa gorrita y ese pincho en la ceja ya estaría trabajando en algún periódico importante como mínimo. Hace mucho que yo no leía algo de un joven tan bien redactado, tan original y tan profundo. Este chico no es solo un periodista, mi olfato de editor me dice que hay un escritor potencial que si se llega a desarrollarlo nos dará mucho que leer. Entre algunos colegas que han accedido acá por estos días hemos coincidido en que tiene un nivel como el de los buenos periodistas de España, y creo que chovinismo aparte acá hay muchos de los mejores jornalistas del castellano. Mis respetos para este muchacho, al que decirle valiente es poco, y al que decirle talentoso también es poco. Si viviendo en un pobladito de provincia teclea cosas con semejante factura, qué no haría viviendo en otros lares… A los lectores de acá, apoyen este blog, difúndanlo, mándenle el link a sus contactos, yo creo que vale la pena que contribuyamos a dar a conocer a este chico. No hagan caso de los aspavientosos que el sistema cubano pone para combatir estas webs, todos sabemos que es parte de un mecanismo atávico. Como sabemos que es muy probable que a este muchacho le estén preparando su gotita de difamación, su articulito lleno de mentiras para desacreditarlo. Porque molesta, como molesta en Cubita la bella todo lo que brilla sin que sus destellos sean dedicados a la Revolución y su sempiterno Comandante. Desde mi casa a mil millas de la suya, un abrazo para este chico, y mis deseos de que el buen Dios le proteja siempre para que siga escribiendo tan admirablemente bien.

     
  2. Jose Torrent

    octubre 6, 2010 at 12:56 pm

    “Y lo mejor, ciertamente no es esto que tenemos. Lo mejor no es esto.”

    Yo creo, con dudas esporádicas como es natural, que el pueblo de Cuba llegará a un compromiso nacional para que quepamos todos.

    Una fórmula donde se tome lo bueno de todos los sistemas políticos y se pueda construir una patria PARA TODOS y no solo para algunos cubanos que se plieguen a una sola ideología.

    Ojalá … Y ojalá Dios me dé vida para ver ese día.

     
  3. Jose Torrent

    octubre 6, 2010 at 1:08 pm

    Que bién habló este español, Ernesto. Tiene razón, sabes?

    Creo que todos los lectores cubanos sentimos un orgullo particular cuando leemos lo que escribes, porque, de verdad, eres un genio, muchacho.

    La entrevista con el padre Conrado es un deleite para los sentidos de quienes aprecian la verdad y quienes amamos a Cuba. Preguntas muy bién hechas, respuestas muy concisas, que abarcan toda una gama de conceptos.

    Te felicito y felicito al Padre, que es un GRAN CUBANO.

     
  4. Asdrubal Caner

    octubre 6, 2010 at 5:49 pm

    Ernesto: Me parece excelente esta entrevista con el Padre José Conrado, un religioso que no se esconde para hablar sus verdades y preocupaciones.
    Me alegro infinitamente de tenerlo en mi ciudad, Santiago de Cuba y, en esa humildísima parroquia de Santa Teresita, donde los esbirros de la KGB lo asaltaron un día, demostrando hasta dónde puede llegar esa gentuza en el poder.
    Y tiene toda la razón cuando habla de la enorme importancia de no callarnos. Hay que barrer de nuestras vidas el miedo y luchar por nuestras libertades y derechos, porque nadie lo va a hacer por nosotros.

     
  5. Hilde Rodriguez

    octubre 6, 2010 at 9:28 pm

    Ernesto, mis respetos por la calidad en el contenido que siempre nos obsequias. Debo decirte que me siento atraida siempre que voy a tu blog pues tus escritos son realmente de una claridad extraordinaria y coincido con Javi Omana acerca de tu calidad como bloguer pero sobre todo que eres un escritor en potencia que usas el correcto espanol en su mas depurada forma cosa que no es usual en Cuba. Todos sabemos que la revolucion ha destruido hasta nuestra lengua pasando desde la vulgaridad en el hablar, hasta la transformacion de nuestro idioma al punto que no entendemos a nuestra juventud cuando se expresa. Fui profesora en Cuba por 26 anos,vivo ahora en EEUU y creeme que cuando he ido a mi pais, conversando con antiguos colegas, hemos llorado juntos recordando los viejos tiempos y viendo a la juventud de la forma que habla, pero tu me das esperanza de que todo no esta perdido y que hay jovenes como tu con una fe inquebrantable que sabran guiar a los de su generacion y a las venideras.
    En relacion al Padre Jose Conrado, es un ejemplo de religioso a la altura que nuestros hermanos cubanos necesitan en estos momentos.

     
  6. Qza

    octubre 7, 2010 at 1:46 am

    Hola Ernesto, lo de Javi parece ir en serio, quizas publique el hombre… pero en muchas cosas tiene razón y es una lástima que no puedas hacer un periodismo inteligente y crítico en la prensa oficial cubana, que con tu modesto aporte podamos mejorarnos como nación, porque el proyecto cubano es perfectible y necesita de la polémica y el devate. que no se excluya a nadie, porque esta ha de ser una republica con todos y para el bien de todos, hecha por los cubanos y para los cubanos, algunos con más responsabilidad que otros, pero todos participando. y cierto que eso de culpar siempre a alguien es enfermiso, si los cubanos hablan con marcas dialectales en las diferentes regiones, es culpa de la revolución cubana y de la campaña de alfabetización, del pre universitario y la universidad donde nos formamos, de las ferias del libro, del café literario, aunque advierto a la profe Hilde, en Paris tienen esa misma opinion, del hablar de los jóvenes y si es en Madrid o San Sebastian, ni que decir, pero la cosa viene de lejos, porque a Sócrates se le quitaba el sueño pensando en esos andares. Realmente es lamentable. yo, les advierto mis copasajeros y Ernesto bien lo sabe, que soy una rata roja, como se estila llamarnos, pero estoy dispuesto a escuchar propuestas de un proyecto social, sostenible independiente y justo, superior al que vivimos (que mil problemas tiene) y me uno a quien lo haga con tal de lograrlo. la revolución, constantemente ha de ir superandose para el bien de todos.
    contento de tenerlos.

     
    • elpequenohermano

      octubre 7, 2010 at 2:17 am

      Hola hermano,

      Quiero empezar rectificándote un término: tú no eres ninguna “rata roja”. Como tampoco yo soy un “gusano”, por más que sea este el término acuñado por nuestro Gobierno para describir a los inconformes.

      Tú eres un hombre de izquierda, o, como tú mismo le llamas: de la “izquierda bonita”. De igual forma, yo me defino como un liberal. Pero en esencia somos hombres, y hombres de pensamiento, nada de ratas ni gusanos. Al menos no en este blog.

      En segundo lugar: créeme, el día que esta Revolución (en la cual tú sí crees), permita que gente como yo tenga sus espacios para expresarse sin ser reprimidos ni expulsados de sus puestos; el día que se den cuenta del gravísimo error que han cometido contra nuestra Patria segregando, parametrando, castigando a quienes tienen ideas diferentes; ese día, yo seré el primero en apoyar este proyecto social que prometió cumplir con el Maestro y su sueño de Con Todos y Para el Bien de Todos, y terminó destruyendo la libertad individual y colectiva de los cubanos. Hasta tanto eso no ocurra, yo seguiré en la acera de enfrente: la de los que no se resignan a que este país sea el legado que les dejemos a nuestros hijos y nietos.

      Y por último: feliz de que te impulses a polemizar aquí. Hemos estado escasos de confrontaciones inteligentes. Ya habrás notado que las armas de los pobres diablos que desginaron para “combatir” este blog, son risibles y tristes por mediocres.

      A ti, que en el post Mi Amigo el Enemigo te menciono como uno de mis mejores amigos: comunista, militante del Partido, y hombre de ideas, no solo yo sino todos los lectores democráticos de este blog te damos la bienvenida. Tengo la seguridad de que serás una excelente contrapartida.

       
    • Jose Torrent

      octubre 7, 2010 at 12:05 pm

      Ojalá …

      Si la revolución llegase a derivar en un sistema justo, para todos los cubanos – entiéndase – creo que todos vamos a ser buenos patriotas.

      Lo digo de todo corazón y con mis mejores deseos de terminar de una vez por toda con esta guerra entre hermanos, que no tiene sentido.

      Empecemos por entender que la revolución, como tal, dejó de ser hace muchos, muchos años. Pudo haber servido como preámbulo para construir una patria mejor, pero no para perpetuase indefinidamente como ideología sin base.

      Si nos decidimos a dejar de vivir la vida mirando por el espejo retrovisor de la historia, todavía habría esperanza de construir una patria hermosa …

      PARA TODOS LOS CUBANOS.

       
  7. elpequenohermano

    octubre 7, 2010 at 10:36 am

    UN DÍA DE JUSTICIA LITERARIA

    Creo que este día me reconcilia con la Academia Sueca. Acaban de darle el Premio Nobel de Literatura al más grande (no titubeo en decirlo) novelista latinoamericano de todos los tiempos: Mario Vargas Llosa. Comparto con mis lectores la indescriptible alegría que siento (¡estoy como si lo hubiera recibido yo!), y creo que muy pronto publicaré en este blog un artículo en su honor.

     
  8. PolO

    octubre 7, 2010 at 12:41 pm

    Ojalá los demás bloggers de la isla aprendan de este periodista.
    Pero como “abogado del diablo”, opino que la evidente simpatía del entrevistador, le impidió cuestionar al Padre Conrado sobre:
    * Que la imagen pública, o percepción, del sacerdote es la de un disidente de las políticas del gobierno cubano, pero TAMBIÉN de las de la Iglesia cubana.
    * Se mencionó, pero no escarbó por las razones que, supuestamente, justifican la aceptación de la ausencia de la oposición en las negociaciones para liberar los presos políticos.
    * No cuestiona que la Iglesia, en la práctica, ayudó al régimen a abrir una válvula de escape, y también a blanquear la imagen internacional de La Habana, muy dañada tras la muerte de Orlando Zapata.
    * No indaga cómo la posición, y proyección pública, disidente de este sacerdote, lo ha afectado en su vida diaria y en su relación profesional con el Vaticano y la Iglesia cubana.
    ———————-
    Reitero mis felicitaciones al autor por este ejemplo de periodismo ciudadano; y comprendo que un periodista formado en Cuba, donde los medios son focas amaestradas, le va a tomar tiempo desarrollar la objetividad que lo proteja de las simpatías con su entrevistado; convirtiéndolo en un micrófono, en un vehículo de su mensaje, cuando debería ser un microscopio que revele los puntos flacos de las afirmaciones y acciones de su “víctima”, para beneficio del público.
    —————-
    Disculpa, pero desde el momento que publicas en la Web, eres fair game… y mis simpatías personales no me impiden tratar de sentarte en la hornilla y darte candela.
    —————-
    ¡Salud, suerte y gracias por regalarnos esta entrevista!
    Y apenas tu libro salga, avísame.

     
    • elpequenohermano

      octubre 7, 2010 at 1:39 pm

      Polo: Nada de disculpas por sentarme en tu hornilla. Forma parte de lo mejor que puede suceder en este blog.

      Ahora, respondo algunos de los puntos que mencionas:

      1. Simpatía no es la palabra exacta para definir lo que profesaba (y profeso) hacia el padre Conrado. Más bien, es solidaridad. Recuerda que yo no le conocía de nada.

      2. Cuando mencionas algunos de los puntos que habrías querido que yo “escarbara” más, olvidas algo que dejé claro: lo que leíste es un fragmento (menos de 8 cuartillas) de un total de casi 30 cuartillas que es la entrevista completa. Comprenderás algo: no tiene ninguna lógica colgar la totalidad de escritos que forman parte de un libro en preparación. ¿Cómo ofrecérselo a una editorial, si todo es ya conocido por la red?

      3. Discuto tu afirmación de lo que es un entrevistado, y de lo que debe ser una entrevista. Cuando dices que uno debería enfrentar al entrevistado como un laboratorista, con un microscopio que revele los puntos flacos de la “víctima”, reduces demasiado el ejercicio del periodismo.

      Hay DOS clases, al menos, de entrevistas: 1. aquella donde se pretende efectivamente cuestionar al personaje, hacerle casi una “rendición de cuentas” por algunas de sus afirmaciones o actos, y 2.aquella donde se pretende mostrar a un público la vida y la obra de ese personaje.

      Se pueden hacer híbridos, y los mejores profesionales son los que lo consiguen. Yo he intentado hacerlo en algunas de esas entrevistas, como hice, por ejemplo, con el músico Carlos Varela (a quien admiro mucho), donde le pregunté si podía seguir afirmando aquello de “Prefiero ser olvidado antes que hacer de bufón”, según dice en una conocida canción, luego de ir a cantar en Venezuela a favor de Chávez y otros actos similares.

      Pero uno siempre sabe qué quiere lograr con su entrevistado, Polo. Si quieres “pincharlo”, para que hable y responda por sus actos, o si quieres dar a conocer su historia. Creo que es demasiado estrecho el concepto que propones.

      Un abrazo, y mis afectos para ti. Sigue poniéndome en la candela, que eso es lo que hacen los hombres inteligentes y libres.

       
      • PolO

        octubre 7, 2010 at 2:50 pm

        El periodista eres tú; que yo solo soy un lector criticón… y tendencioso, porque te “pinché” por (supuestas) omisiones, a sabiendas que esto es un “avance de la película”: Tu libro; por eso al final aludí al mismo.
        ——————–
        Solo quise destacar una realidad/oportunidad que Oriana Fallaci, en su “Interview with History” enfatiza:
        “… any answer carries within itself its own contradiction.”

         
  9. elpequenohermano

    octubre 7, 2010 at 3:26 pm

    Polo:

    Creo que “me descubriste” periodísticamente hablando. He tenido que sonreirme por la cita que acabas de traer a colación: en el universo del periodismo, es Oriana Fallaci mi paradigma de entrevistadora. Y creo que no estoy solo al afirmar que esa mujer marcó el periodismo del Siglo XX.

    “Entrevista con la Historia” es un libro que me impresionó grandemente, sobre todo cuando Oriana afirma, en la introducción, que luego de conocer a muchos de los hombres que movían el mundo, descubría que ninguno tenía cualidades superiores al resto de la humanidad.

    Ojalá algún día lograra yo que una sola de mis entrevistas, por su estilo, rindiera homenaje a esa italiana excepcional.

     
    • Mario Jacas

      octubre 8, 2010 at 4:00 am

      Nuna adulare a ningun carnal o terrenal, y si acaso seria mi padre Godual jacas, sin embargo, que lindo es leer la disputa el entresijo entre usted y Polo, yo analfabeto literario siguiendo las letras de dos jovenes de mi patria, me siento feliz, gracias a los dos

       
  10. Gabriel

    octubre 7, 2010 at 7:01 pm

    No me gustan las entrevistas donde participan periodistas agresivos. No son informativas.

    El ser humano se muestra más real cuando habla con un amigo que cuando se tiene que defender de las increpaciones de un enemigo.

    Para empezar al entrevistado sencillamente hay que dejarle hablar.

    Puestos a poner pegas lo único que no me gusta de esta entrevista es que el entrevistador habla demasiado. Lo digo con cariño, para que pueda mejorar en entrevistas futuras.

    Oriana Fallaci fue un personaje admirable pero polémico. Efectivamente hizo entrevistas memorables, empezando por la del Ayatolá Jomeini. Tuvo el valor de quitarse el velo que le obligaron a ponerse delante de él. Sin embargo, al final de sus días adoptó una postura anti-musulmana tremendamente intransigente.

     
  11. Qza

    octubre 8, 2010 at 1:07 am

    a José y a Ernesto, a veces el temor al lobo hace más daño que el lobo. Peligro los hay reales y harto dificil es la encomienda de hacer patria nueva pero… “Se ha de tener fe en lo mejor del hombre y desconfiar de lo peor de él. Hay que dar ocasión a lo mejor para que se revele y prevalezca sobre lo peor. Si no, lo peor prevalece. Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad. Creo en eso, en la verdad sin apasionamientos de ninguna clase, sin obsesiones, creo en el devate con buena voluntad, creo proximo el dia en que dodos los cubanos, sin odios, nos pongamos a trabajar en mejorarnos. Nuestro Martí, en marzo del 92 hablando sobre la Liga expresó: “se reúnen, después de la fatiga del trabajo, los que saben que sólo hay dicha verdadera en la amistad y en la cultura”. amistad y cultura para crecernos. luegocerrando el parrafo hablando del país que se funda,de la patria nueva, insiste: “Conquistarla será menos que mantenerla; y junto con el arma que la ha de rescatar hay que llevar a ella el espíritu de república, y el habitual manejo de las prácticas libres, que por sobre todos sus gérmenes de discordia ha de salvarla”.
    Tengo fé en mi país, en el futuro de los cubanos, y en la buena voluntad de los hombres.

     
  12. Mario Jacas

    octubre 8, 2010 at 4:15 am

    Este blog me gusta, no tengo criterios politicos ni regionales, leo muchos blogs, para mi este es el mejor, vota aqui http://bitacoras.com/premios10

     
  13. Mario Jacas

    octubre 8, 2010 at 4:16 am

     
  14. Gabriel

    octubre 8, 2010 at 5:03 am

    Me sorprende mucho la toma de postura política tan nítida del Padre Conrado. Lo digo desde mi conocimiento de la filosofía del Cristianismo, algo que he alcanzado gracias a la educación que he recibido.

    El Cristianismo sostiene que la vida tiene sentido. Existe en este mundo una lucha épica entre el bien y el mal, y el cristiano tiene la obligación de elegir el bien.

    En esa lucha existen dos problemas. El más fácil de vencer es tener el valor para enfrentarse al mal. El más difícil es distinguir el bien del mal, ya que el mal a menudo se disfraza de bondad; y otras veces pretende presentarnos al bien como si fuese mal.

    Por otra parte existe un mandato bíblico clárisimo en contra de la interferencia de la Iglesia en los asuntos políticos. Lo tenemos en la famosa frase de “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”

    La mayor parte de los cristianos entienden que el mal y el bien invaden simultaneamente a todas las personas y a todas las instituciones. No existen personas buenas y malas, sino personas donde predomina el bien o el mal.

    La lucha consiste por tanto en fomentar la parte buena de cada persona y cada institución y luchar contra su parte mala.

    El Padre Conrado indentifica con el mal a instituciones completas. Eso supone un elemento de soberbia, ya que se cree poseedor de la sabiduría necesaria para distinguir nítidamente el bien del mal. Pero además, al identificar a instituciones completas con el mal, niega la posibilidad de fomentar la parte buena que hay en ellas.

    Por eso los cristianos, más que luchar contra personas o instituciones malas, debe luchar contra los actos de maldad. Porque los actos de maldad son mucho más fáciles de identificar que el propio mal.

    Me consta que la inmensa mayoría de la jerarquía católica no adopta la postura de Conrado. Admiro su valor, pero no su sabiduría.

     
    • elpequenohermano

      octubre 8, 2010 at 11:01 am

      Gabriel:

      Tengo que recurrir nuevamente a la aclaración inicial que hice en esta entrevista: se trata sólo de un fragmento que no llega a 8 cuartillas, de un total de 30.

      Por donde primero yo empiezo a conocer a mi entrevistado, es por la justificación de su pensamiento. Como separé por temáticas la extensa entrevista (22 preguntas exactamente), en Conformación de un Carácter el Padre Conrado explica sus argumentos con respecto a por qué asume la posición que asume.

      Me parece un poco infundado juzgar tan a la ligera la sabiduría de un hombre que, créeme, es una verdadera autoridad en el mundo eclesial de acá por su pensamiento agudo, y por el número de estudios que tiene: Doctor en Teología, Licenciado en Filosofía e Historia, y Licenciado en Periodismo en la Universidad de Salamanca (cuando lo exiliaron para cuidarle su vida).

      Me encantaría que fuera él mismo quien contestara tus discrepancias, válidas desde luego. Espero leas su entrevista completa cuando publique mi libro.

       
      • Gabriel

        octubre 8, 2010 at 6:31 pm

        Querido Ernesto,

        Procuraré leer la entrevista entera en tu libro, que promete ser muy interesante.

        Me consta que el Padre Conrado es una persona muy admirada y respetada. Y nadie niega su valor.

        Conocerle personalmente es un privilegio.

         
  15. frezzcuba

    octubre 8, 2010 at 6:22 pm

    Bueno, y que se cree este cura que es dios? para juzgar sin ser juzgado? por que mezclar religion con politica? Dios no era politico?
    Si se fue a España protegido, pq regreso a Cuba y no lo maltrataron?
    Muchas dudas me quedan pequeñohermano.
    Quien es el para decir que Fidel fue el culpable del periodo especial?
    En fin muchas lagunas en tu amplia entrevista!!!
    Oye en tu libro no tiene a nadie del otro bando, solo del otro, de veras te aseguro tremendo exito, eso es lo que las editoras quieren.

     
    • Gabriel

      octubre 8, 2010 at 7:41 pm

      Hola Frezzcuba,

      Un cristiano tiene la obligación de tomar partido a favor del bien y en contra del mal. Además debe de seguir los evangelios ofreciéndole protección a los perseguidos.

      Por ejemplo en las Bienaventuranzas Cristo dijo literalmente:

      BIENAVENTURADOS LOS PERSEGUIDOS POR CAUSA DE LA JUSTICIA, PORQUE DE ELLOS ES EL REINO DE LOS CIELOS.

      Por eso La Iglesia tiene que ofrecer protección a los presos políticos, entre otros.

      Todo eso tiene que hacerlo, efectivamente, dejando que el poder político siga su curso.

      En otras palabras, la Iglesia tiene que luchar contra las injusticias, pero no contra los injustos. A los injustos hay que ayudarles a cambiar para que salga de ellos lo mejor como personas.

      Por eso ha sido tan importante la labor de La Iglesia al lograr que Raul y Fidel cambiaran para mejor y dejasen de perseguir con la cárcel a sus enemigos políticos.

      España no protegió al Padre Conrado. Simplemente le ofreció la posibilidad de vivir en paz, al igual que hacen millones de residentes en España de todas las opiniones imaginables. Porque en España, a diferencia de Cuba, no se persiguen a las personas por sus ideas políticas.

       
    • elpequenohermano

      octubre 8, 2010 at 7:53 pm

      1. Fíjate si está dispuesto a ser juzgado, que no vacila en concederle una entrevista a un periodista que no conoce. Cuando uno acepta responder preguntas grabadora en mano, sabe que será juzgado por todo el que lea sus respuestas.

      2. Es polémico si se debe mezclar religión con política. Pero también sucede lo mismo con el arte: la discusión intelectual más grande de la historia, creo que ha sido si los artistas deben o no mezclarse con la política. O sea: no es privativo de la religión.

      3. Regresó a Cuba cuando la visita del Papa. Estuvo 5 años en Salamanca, donde aprovechó para graduarse de Periodismo también.

      4. No culpa a Fidel por el Período Especial, sino que lo responsabiliza por no sacar al pueblo que gobernaba de ese estado miserable. ¿O es que acaso no es legítimo responsabilizar a un Presidente por la situación del país que gobierna? ¿A quién responsabilizar, Frezz, a los ciudadanos comunes?

      5. Gracias por augurarle éxito a mi libro. Ojalá algún día me dieras una dirección adonde enviártelo, para que lo leyeras y después, con el respeto que ahora sí estás mostrando, lo criticaras en este espacio.

       
  16. Maria Silvia

    noviembre 16, 2010 at 3:26 pm

    Hola Ernesto, tarde descubro tu blog. Frescura, sintesis y directo, despojado de amargura ( aun y cuando puede haber tanta en nuestra abusada Patria). Puedes ser mi hijo, me enorgullece que seas un representante de la futura Cuba, donde todo no esta perdido. He ido un par de veces a Cuba en los dos ultimos anos y me entristezco en ver como hablan los jovenes, y no solo los jovenes, que vacio moral e intelectual ha dejado ese sistema. Pero leyendote, un brillo de esperanza ilumina el futuro. Que Dios te bendiga.

     

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