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Clandestino en Miami, con 100 Sones Cubanos

31 Jul

Hace apenas unas horas, en la noche de este viernes 30, uno de los más versátiles artistas cubanos exhibió en los Estados Unidos un material que puede hacer historia. Se trata de Edesio Alejandro, que aunque músico de talla importante, desde hace mucho se nos reveló como documentalista.

Esta vez, el material se titula 100 Sones Cubanos, y según el parecer de críticos y espectadores, su mirada indagadora en torno a ese ritmo nuestro marca un hito de investigación y artisticidad.

Lo hermoso, y al mismo tiempo irónico, es que sea precisamente Edesio, una rara avis dentro de la cultura cubana, quien se haya echado sobre sus espaldas esta empresa tan cara para nuestra nacionalidad. Que sea el autor cubano con más bandas sonoras de películas en este país; el que ha puesto música lo mismo a un clásico de nuestra filmografía como Clandestinos que a la dolorosa Suite Habana, ambas de Fernando Pérez.

¿Por qué?, pues porque si a alguna de las autoridades de Cultura en los años ´70 y ´80 en Cuba le hubieran dicho que aquel muchachón de imagen “conflictiva”, con el que había que tener mucho cuidado, habría de ser uno de los arqueólogos de nuestra identidad musical, probablemente habría soltado una risa aniquiladora.

Pienso en esto con sorna luego de releer el encuentro que por fortuna de periodista tuve con él hace algún tiempo. En mi ciudad de Bayamo, que cumplía 496 años de fundada, Edesio me reveló algunas de las claves de su historia profesional en la Isla.

Reproduzco un pequeño fragmento de este diálogo, creo que muy válido en dos sentidos: Primero, para comprender el origen de estos 100 Sones Cubanos en la perspectiva artística de este gran hombre, y Segundo, para “escuchar de su voz” cuán aza

roso pudo ser el camino de un artista auténtico en nuestra Cuba de parámetros:

– Edesio, tuviste un comienzo puramente rockero. Luego te dedicaste a hacer música electroacústica, pero ya habías compuesto incluso para música de concierto. En la actualidad estás adentrándote en el mundo audiovisual con mucha fuerza. ¿No te preocupa que pueda analizarse esta variedad como la de un artista que realmente no ha encontrado su línea específica de trabajo?

– Pues mira que no. En lo más mínimo. No me preocupa porque creo que el día en que me quede estático es cuando perdí toda la evolución que podía lograr en mi carrera. Creo que justamente la evolución de cualquiera está en la búsqueda constante, en la experimentación constante.

Cuando encuentro una fórmula, trato de huir de ella, por absurdo que esto pueda parecer, porque esa fórmula me establece patrones, cánones que luego voy a repetir, y el día en que empiece a repetirme ahí si no siento que estoy creando.

Mi personalidad es la de un tipo bastante inquieto. En eso creo que soy un cubano típico. Me gusta estar variando constantemente, y esa es la razón del por qué mis propuestas son tan diferentes entre sí.

– Uno de los referentes más claros de la música electroacústica en Cuba es sin dudas Edesio Alejandro. La mayoría de los especialistas coinciden en resaltar el talento enorme que tienes para esta clase de obras. Sin embargo, no te dedicaste finalmente a ella, cuando parecía que era tu camino. ¿A qué se debió esto?

– Resulta que en los ´80, cuando más trabajaba en esto, decidí participar en un concurso que en esa época era el más importante del mundo dentro de la música electroacústica. Se efectuaba en Bourges, Francia. Esto era visto por muchos como una locura, vamos a ser claros.

Y de pronto gané el Primer Premio con una obra que hice junto a Juan Piñera, compositor con el cual había trabajado para música de concierto. Te imaginarás, esto fue una cosa increíble.

¿Qué significó para mí?, pues llegar a un tope, alcanzar un status que hasta ese momento ningún músico cubano tenía dentro de esta clase de propuestas artísticas, porque era la primera vez que un cubano (antes y después de la Revolución) alcanzaba el Primer Premio de una concurso mundial de música en sentido general.

Entonces llegó la decepción. Ese premio fue prácticamente silenciado en Cuba, su trascendencia, que no era poca, fue obviada lo mismo por los medios que por autoridades del mundo cultural. El extremo fue que no nos dejaron ir a Francia a recoger el premio, y pusieron como argumento que yo “era un tipo con el pelo largo que andaba en camiseta por la calle haciéndome pasar por extranjero”, y que era de “dudosa confiabilidad política”.

Esto ni qué decirte… fue una frustración tremenda. Saca cuentas: por un lado, siendo tan joven y habiendo ganado un premio como ese sientes que tocaste el cielo, y por otro te lanzan encima un cubo de agua fría, empiezas a ser marginado en parte por resultados como esos, y en plata cubana te mandan a la mierda.

Yo dije entonces: “esto no es para mí”. Yo sé hacer muchas más cosas y las voy a hacer.

– Tu obra “Violente”, de 1987, es considerada la primera ópera rock de América Latina. Y sin embargo es una perfecta desconocida en Cuba. ¿A qué se debe que gran parte de tu obra solo pueda ser consumida en círculos muy estrechos cuando hay tantos interesados en ella?

– Mira, a mí en Cuba nunca me quisieron grabar. Esta es una verdad que puedo decirla así sin más ni más. Como tantas otras cosas, Violente se quedó en el éter. La música necesita ser grabada para permanecer, de lo contrario se te vaporiza. Pero la industria cubana a mí nunca me quiso grabar.

Por ejemplo, esa misma “Violente” por la que me preguntas yo la estrené en el Teatro Nacional de Cuba, y a la EGREM, que entonces era la única disquera del país, le pedí muchas veces grabarla, pero a ellos no les interesó.

¿Qué hacía yo entonces? Como trabajaba tanto en radio, en música para televisión, para cine, me “robaba” algunas horas al final de cada película o de cada serial para dedicárselo a aquello que me interesaba particularmente. Te digo robaba porque era literalmente lo que hacía, utilizar parte de esa producción para poder grabar mis temas, que por cierto, eran muy malas grabaciones, porque tú en cuatro o cinco horas no puedes grabar tres canciones.

En varias oportunidades yo le propuse a la EGREM grabar discos, y me encontraba siempre con la misma respuesta: no les interesaba. De esto hace mucho tiempo.

En la actualidad es cierto que varias veces la EGREM me ha hecho propuestas, pero ya soy yo quien no quiere hacerlo. Gracias a Dios he tenido otras opciones con otras disqueras, así que por suerte no toda mi música ha corrido la misma suerte que esa Violente por la que me preguntas…

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Publicado por en julio 31, 2010 en 01 Julio

 

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