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Leyes en Zumo de Limón

24 Jul

Hay ciertas leyes cubanas que, al parecer, poseen una cualidad tan autóctona como original. Una peculiaridad muy nuestra, que data incluso de períodos de lucha, cuando era preciso enviar mensajes subversivos con absoluta confidencialidad. Se trata de leyes que simulan haber sido escritas con zumo de limón: a simple vista son imposibles de leer. Nadie puede afirmar que las haya constatado jamás. Tal vez porque para hacerlo, sea preciso aplicarles calor.

Con zumo de limón fue escrita la ley que obliga a médicos, enfermeros, técnicos de rayos X, dentistas o laboratoristas, a permanecer 5 años en Cuba tras solicitar su salida del país. Sí, el lector foráneo no entendió mal ni fue una hipérbole mía: dije 5 estrictos años. Ese amplio sector poblacional relacionado con la Salud bien sabe el procedimiento: después de solicitar su permiso de salida, deberá preparar un trozo de madera, como los tripulantes de los navíos, para marcar uno a uno los 1825 días (pocos más, pocos menos) que le esperan antes de que su emigración se pueda efectuar.

¿Quién, por muy ingenuo o desinformado que sea, no conoce hoy en Cuba que esta es una práctica ya habitual, según la cual se planifican familias y se rompen lazos amorosos? Y sin embargo, ¿alguien ha visto alguna vez la ley, el decreto oficial, que la justifica?

Con zumo de limón está escrita la ley que prohíbe a los cubanos contratar el mismo servicio de Internet disponible a los extranjeros con residencia en la Isla. El decreto que oficializa con basamentos racionales (¿o qué son las leyes si no?) que un foráneo radicado en mi país puede pagarse horas de Internet en su casa, y un cubano que tenga en el bolsillo igual cantidad de billetes no puede hacerlo. Esta ley nadie la ha podido verificar, y sin embargo, ¿alguien duda de su aplicación?

Si algo sabía el agente, funcionario, o entusiasta del poder que interpeló en plena calle a los autores del documental Que me pongan en la lista, es que no haber visto las altas escrituras, no pone en duda su existencia. Aunque los cítricos escaseen notoriamente en nuestros agromercados, para escribir estas leyes siempre habrá reservas.

Porque sí: alguien que, repito, parece pertenecer a un sector facultado para imponer orden y pedir identificaciones sin portar uniforme alguno, tuvo a bien situar a los jovenzuelos del Instituto Superior de Arte que, cámara en mano, salieron a las calles de La Habana a preguntar qué pensaban sus compatriotas sobre el funcionamiento de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR). El incidente quedó reflejado en el material Que me pongan en la lista, documental recientemente premiado en diversos certámenes del audiovisual cubano. El enérgico compañero olvidó que porque la cámara se baje del hombro no significa que deja de grabar.

En el momento de informarles, con un tono francamente amenazador, desequilibrante, que no tenían autorización para hacer esa clase de preguntas de manera pública, uno de los realizadores se tomó el trabajo de indagar por la ley que se los prohibía. La respuesta fue realmente deliciosa por denigrante: No me vengas a hablar de leyes, no me hables de leyes que si no caemos en otras cosas.

Sí, este era un conocedor. Este sabía que existe el basamento legal. Pero que para poder verlo, hay que pasarle una plancha por encima.

Creo que con limón fue escrito, también, el destierro moderno que tácitamente se aplica hoy en Cuba. El algoritmo es más o menos así: un profesional sale a trabajar fuera del país. (En el vocabulario belicista de mi Isla armada a esto se le conoce como cumplir misión.) Se desempeña como fisioterapeuta, cirujano o profesor de Inglés. Allí, lejos de su verde caimán, conoce a la mujer de sus sueños, o al país que mejor le satisface los anhelos. Y decide anclarse. Pues bien: automáticamente queda marcado con la Letra Escarlata de los desertores para quienes las puertas del castillo tropical se han cerrado por siempre. Una Ley Invisible así lo determina.

Lo digo por experiencia casi propia: alguien muy cercano a mí perdió a su padre el 31 de diciembre último. Desde hace 6 años vive en Jamaica sin poder entrar a Cuba. Esta vez, ni siquiera la Cruz Roja Internacional consiguió que asistiera al sepelio de su pobre padre.

Demasiado oscurantismo, demasiada invisibilidad. Las que he mencionado son apenas un puñado de entre cientos que hoy condicionan nuestra realidad. Quiero creer que son leyes verificables, que tienen sustento, pero me declaro incapacitado para la fe en estos menesteres: necesito verlas. Necesito comprobar que existen. No temo a ser tildado de hijo de padre deshonesto, como los que callaban ante la desnudez del Rey sin atreverse a decirle a Su Majestad que el sastre le había engañado: que andaba desnudo. No, yo cargo con el estigma si es preciso.

Pero ya va siendo hora de que respeten un poco nuestro derecho a ser regidos por leyes que podamos mirar, tocar, y sobre todo, enfrentar. Que destinen el limón para el cubanísimo potaje de frijoles colorados (mucho lo agradecerán los hogares de este país), y que escriban nuestras leyes con tinta de honestidad.

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5 comentarios

Publicado por en julio 24, 2010 en 01 Julio

 

5 Respuestas a “Leyes en Zumo de Limón

  1. palantesiemprecubano

    julio 24, 2010 at 9:15 pm

    Estimado rnesto,
    Este es un tema donde sí hay por donde cortar. En el ejemplo que pones me atrevo a hacerte una aclaración. Según los que han sufrido esa situación, la formulación que les han hecho en las instancias dónde han averiguado, es que la penalidad por haber alcanzado un título en esas especialidades es de AL MENOS CINCO AÑOS lo cual es peor tovavía. Por casos que he conocido, te puedo decir que es cierto.
    Bien conocida entre los que vivimos en el destierro es la ley invisible, pero no por eso totalmente tangible, que prohibe a los nuevos balseros poder viajar a Cuba. Tienen que conformarse con ponerse viejos a la espera de la muerte no del líder, sino del sistema; o hacer los arreglos necesarios para sacar a sus allegados de la misma forma en que ellos se fueron o por traquimañas de terceros países.
    Otra disposición similar es la que prohíbe hablar de “la cosa” o “del tipo” en los medios de difusión cubanos. Nunca se ha establecido oficialmente esa Ley Mordaza pero se ejerce con tanta pasión por los cancerberos del régimen que recuerda los más pútridos ejempos de dictaduras recientes.

     
    • Luis Morales

      julio 26, 2010 at 9:56 pm

      Asi funcionan las dictaduras, son leyes que no pueden estar “en papel” no hay nada que pueda justificarlas, es como un fantasma siempre volando sobre ti , para castigarte si se te ocurre salirte de la linea, o pensar que eres libre.

       
  2. cubanito_soy

    agosto 3, 2010 at 11:29 am

    Recuerdo que cuando Hugo Chávez llegó a la presidencia en Venezuela, uno de sus primeros esfuerzos fue dotar a cada venezolano(a) con una pequeña constitución, para que supiesen con que DERECHOS y DEBERES contaban como ciudadanos de ese país, la constitución cubana se pisotea cotidianamente por esa capa social que ha logrado acomodarse entre la dirección histórica y el pueblo, no quieren que hayan cambios pues implicaría que ya no disfrutarían de esa propiedad social(por ejemplo, ya salió un primer spot criticando el uso de los medios de transporte por parte de los jefes para resolver sus problemas personales, pero ¿Acaso a esos mismos que son criticados les importan seguir abusando o no de esa propiedad “social”(el carro de los trabajadores de Lindoro)delante de todo un pueblo(recuerdese que el pueblo es como el elefante: no olvida)?. Simplemente se creen impunes, y es necesario seguir teniendo “esclavos” para poder seguir disfrutando de lo que el sistema a los que le sirven en sus empeños de mantenernos infelices y con los sueños de prosperidad secuestrados.

     
  3. Mario Jacas

    septiembre 7, 2010 at 12:02 pm

    Ernesto, ese zumo de limon ha causado bastante ardor en mis heridas, yo fui victima de ese acido, y no solamente yo, sino mi familia, mis padres y hermanos y mas alla la familia que fue en aquel entonces la mas cercana, mi hijo y mi exesposa.

    Para hacerte la historia corta solo cuento que a mi exesposa le dieron el permiso de salida pero a mi hijo de 6 años no, ese es uno de los actos mas cobardes de chantaje que han cometido los agenets del MININT, recuerdo que por esas epocas hablaban todo el dia de Elian, mi hijo estaba en la misma situacion, pero con mas razon aun, su padre y madre vivian y reclamaban que se uniera la familia.

    No me dieron permiso de entrar a mi pais en 11 años, es decir cuando volvi a ver a mi hijo tenia 17 años, mi madre estaba enferma y es increible que mejoro sustancialmente despues de mi visita, esas son las torturas que causan dolor en el alma y no en nuestro cuerpo, mi historia es pequeña comparada con la de muchos otros que ni siquiera han logrado ver a sus padres e hijos y ya han partido, por eso existen muchos que son llamados intransigentes, y creo que tienen mucha razon por tanto dolor que cargan en sus espaldas y que perdonan pero no olvidan.

    Otro ejemplo que acabo de vivir es que por mis abuelos he obtenido la nacionalidad española, el viernes anterios pague alrededor de $22 por el pasaporte, deben entregarmelo en esta semana y tienen una validez de 10 años, el cubano me costo $200 y renovarlo cada 2 años y dura seis, es decir cueta alrededor de $400, y con ese pasaporte no te dan visa en ningun pais del mundo a menos que demuestres que tienes bienes, y contar que hay que esperar entre 2 y 4 meses para que te lo entreguen. Nada que unas de las principales entradas del pais son por servicios consulares, servicios que son gratuitos en el resto del mundo.

    Siga escribiendo se necesita su letra de este lado del oceano.

    Saludos

    Mario
    desde Costa Rica

     
  4. MAURICIO

    octubre 19, 2010 at 3:10 am

    Conozco de la mala fe y de las más repugnantes prácticas en ese sentido a ambos lados del mar, porque no sólo castigan al profesional encartado, sino a toda su familia inmediata. Los hijos y padres pagan todos justos por pecadores; es decir ni los de afuera entran no los de adentro salen.
    Esta es una práctica inédita en el mundo. Ni siquiera la plancha haría aparecer ante nuestros ojos estos engendros nacidos del sistema y el país “más democrático del mundo”. No hay papel que soporte tanto peso.

     

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