Por primera vez en este blog publico algo que no lleva mi autoría. Es mi deber hacerlo. La respuesta de Pablo Milanés al artículo publicado por Edmundo García es de una riqueza tal, de una evolución tal, de una honestidad tan brutal, que contrasta incluso con mis propias visiones sobre lo que era Pablo. Y como me sé un ser humano que no teme a decir “me equivoqué”, cuelgo en mi blog unas palabras históricas… y también me cuido de emplear ese calificativo. Bravo, Pablo. ¡BRAVO!
———————————————————————————————————————————————————-
Hace años estás intentando hacerme una entrevista sin éxito, hasta el punto de resultar insoportablemente insistente porque además, para colmo, en tu petición posteriormente iban tus entrevistas adjuntas, esas entrevistas que no tuve más remedio que clasificar como “correo no deseado”, para al fin librarme de ellas.
En esa primera ocasión en que nos encontramos, ibas oportunamente mal acompañado y no tuve más remedio que pensar para mis adentros “Dios los cría…”.
No obstante te explicaré por qué nunca hubiera hecho una entrevista contigo: vi en ti, con mi intuición natural para esas cosas, las nueve señales del hijo de puta que son, no sé si sabes, clasificaciones que hizo Don Camilo José Cela, en su novela “Mazurca para dos muertos” y que ha llegado a ser, en la historia, famosa por su visión extraordinaria de lo que es un ser execrable a primera vista. Voy a mostrarte esas nueve señales que son:



