Como siempre, un chiste de humor macabro resume una realidad cubana con precisión insuperable:
Tres comensales de diferentes nacionalidades celebraban el coraje de ciertas prácticas que acontecían en sus países.
El holandés afirmaba:
- Temerarios nosotros, que salimos en grupo a buscar prostitutas, sabiendo que de entre todas, es casi seguro que alguna tenga el SIDA. Y al que le tocó acostarse con esa, ya sabe.
El ruso dijo:
- Temerarios nosotros que inventamos la ruleta rusa, que nos reunimos a beber vodka y ponemos una bala en el revólver. Cada uno tiene que apretar el gatillo en su cabeza, y al que le tocó la bala, ya sabe.
El cubano, divertido, hizo entonces un además desdeñoso:
- Temerarios nosotros – dijo – que nos reunimos en cualquier esquina a hablar mal del Gobierno, sabiendo que al menos uno del grupo es de la Seguridad del Estado. Y al que le tocó joderse ese día, pues ya sabe.






