Para aquellos adelantados que perdimos el trabajo sin que todavía el Gobierno anunciara su recorte de plazas, el ajedrez social de esta Isla de los absurdos tiene una connotación distinta. Los últimos eventos no nos sorprenden demasiado.
Yo, que fui pionero en esto de ser prescindible, algún día reclamaré mi diploma y mi condecoración.
Por eso creo que abrí las páginas dobles del diario Granma el viernes último con un estado de ánimo diferente del general, diríase que menos predispuesto. Más “light”. Cuando ya se es desempleado, poco asusta lo que diga un periódico oficial.
Las carcajadas me limpiaron el día. Conseguí inaugurar la mañana con una risa divertida que me hizo ponerme otros lentes para mirar y escribir la realidad.
He vuelto una y otra vez sobre el listado de 178 nuevas ocupaciones que mi Gobierno bienhechor ha creado para el sustento de los ciudadanos, y cada vez se repite la escena: empiezo por la sonrisa contenida, termino riendo con total desparpajo.






