RSS

Un Mundial como antídoto contra el pasado

13 jul

Morgan Freeman estuvo en la final. Sentado en la zona VIP del Soccer City, con su gorra oscura y una expresión nerviosa en el rostro. Nerviosa en la toma que la televisión nos ofreció, claro está. Quizás dos segundos más tarde gritaría eufórico si simpatizaba con los españoles, o se sumiría en la desilusión si apostaba por Holanda.

Pero lo cierto es que estuvo. Al igual que durante este mes mundialista pasaron por las gradas de Sudáfrica (citando apenas a algunos) los cantantes Mick Jagger y Shakira, los actores Leonardo Di Caprio y Charlize Theron (de vuelta a su tierra natal); el tenista Rafael Nadal y la top model Naomi Campbell; los príncipes de Holanda y los reyes de España, el ex presidente Bill Clinton, y un largo etcétera de mandatarios, artistas, y hombres de negocios de medio mundo a quienes el fútbol les obligó a tomarse unos días de vacaciones en el Continente más pobre.

Sin embargo, pocas figuras, creo, representan la dulce y festiva realidad que es contemplar al magistral Morgan Freeman disfrutando de la final, como otro de los más de 90 mil espectadores que abarrotaron el Soccer City de Johannesburgo el pasado día 11 de Julio.

¿Por qué?, pues porque menos de veinte años atrás estas gradas habrían estado abiertas para Mick Jagger o la bella Charlize Theron, pero probablemente no para él. No para un negro segregable que, antes de 1994, habría tenido su propia porción de playa, su propia sección de acera, pero no un palco de referencia dentro de un estadio para blancos gobernantes.

Por eso creo que dos países acaban de inscribir su nombre en la Historia Moderna con este Mundial de Fútbol. Uno, el campeón.  Otro, el anfitrión. El resto es colorido y disfrute, anécdota y esfuerzo deportivo. Pero estos dos países acaban de darle al mundo una lección tan sutil como contundente: Bendita la prosperidad, bendita la evolución que con el paso de los años han experimentado dos naciones con pasados bien lamentables.

La primera, España. La misma España donde hoy los héroes no son Capitanes Generales ni adelantados plenipotenciarios, que no conquistan su fama achicharrando caciques en la hoguera sino jugando con el balón, y qué dudas cabe, exponiendo una camaradería y una belleza sobre la cancha como solo podría hacerlo la mejor Selección del momento. Notable ironía que se corone campeona, por primera vez en noventa años, justo en un continente al que siglos atrás desangró con sus explotaciones de mano de obra, sus envíos de esclavos al nuevo mundo para saciar su sed de metales y poder.

¿Hablamos de la misma España? No, definitivamente. Como tampoco es esta la España de Torquemada y su infernal Inquisición. Como tampoco es la del General Francisco Franco, cuyos huesos doy votos porque se estremezcan de rubor ante la cara que exhibe hoy el país al que durante décadas tiranizó.

Esta es la España democrática que en unas pocas décadas consiguió el sueño de todos los países atenazados por dictaduras: superar no solo la indigencia económica, sino la espiritual. Elevar el espíritu colectivo de la nación hasta hacerla más próspera, más libre, más esperanzadora para todos sus habitantes. Un país que solo veinte años atrás todavía exportaba españoles a todas partes del orbe en busca de paz y prosperidad, y que hoy debe regular la inmigración en aras de conservar la estabilidad social y económica.

¿Es el Paraíso Terrenal esta Madre Patria de los hispanos? Por supuesto que no. ¿Está salva de desempleo, de crisis, de conflictos étnicos internos, de organizaciones terroristas y atentados suicidas? Tampoco. Pero desconocer el progreso de esta España que hoy vive días de fiesta gracias al más universal de los deportes, comparándola con la de hace apenas un puñado de años, no solo es necedad estadística, sino ceguera política.

Nos queda Sudáfrica.

Si alguien, tras conocer su designación como sede del evento deportivo más visto del planeta (según cifras oficiales, duplica en teleaudiencia a las Olimpiadas), esbozó una mueca de incredulidad o desaprobación, estoy seguro que hoy la oculta solapadamente. Yo entre ellos.

Después de pasar por potencias culturales y económicas como Francia, Corea-Japón, y Alemania, desembarcar el Mundial en un continente arrasado por enfermedades, violencia, y una pobreza raigal, me parecía por parte de la FIFA una decisión antes que sensata, dudosamente romántica.

Afortunada mi equivocación.  Porque el de Sudáfrica no solamente ha sido el Mundial más hermoso culturalmente hablando, desbordado en referencias musicales y danzarias, y donde los nativos tuvieron a bien recordarnos que desde estas latitudes el ser humano dio sus primeros pasos en el planeta; no solamente ha sido un Mundial de tregua en las crisis y las desidias políticas del momento, sino que los sudafricanos organizaron una fiesta tan (o más) vistosa y tecnológica como las que anteriormente habían estado en manos de súper potencias.

Nuevamente la palabra evolución: la millonaria cita futbolística acaba de concluir en el mismo país que en 1964 encerrara a Nelson Mandela en la Robben Island por veintiocho años. En el mismo país donde los excesos racistas del Apartheid consiguieran segregar al 80 por ciento de la población negra, y segregar al país todo en un aislamiento internacional cuyas consecuencias económicas llevarían al Gobierno a declarar a Sudáfrica, en 1985, en estado de emergencia debido a la pérdida de valor del rand, la moneda oficial.

En la elección de esta sede por sobre Marruecos, el otro gran candidato para organizar el evento en el Continente Negro, influyó mucho la favorable perspectiva económica que en los últimos años evidenciara la nación, generando uno de los más elevados niveles de vida dentro del continente, gracias, en parte, al retorno de inversiones extranjeras que durante el Apartheid prácticamente desaparecieron debido a las sanciones internacionales.

Otro factor importante (y a mi juicio vital para comprender el salto cualitativo de Sudáfrica en menos de dos décadas de democracia), fue la significativa reducción de sus índices de criminalidad.

Sí, el mismo Estado donde en 1976 la policía respondió con balas a las piedras de estudiantes, en las escuelas de Soweto, y masacró a unos 566 niños en disturbios que escandalizaron a la Comunidad Internacional, hoy ofrecía a los millones de visitantes más seguridad que la mayoría de sus compañeros de continente.

Estoy seguro: no porque se haya jugado un Mundial trepidante habrán desaparecido de Sudáfrica las injustas diferencias entre los niveles de vida de amplios sectores poblacionales. No porque David Villa o Diego Forlán hayan protagonizado un torneo de ensueño desaparecerán del país de Mandela los actos de violencia que han signado a un continente una y otra vez avasallado por los hombres y la Historia.

Sin embargo, no me cabe duda de que luego del Mundial de la saltarina Jabulani y las estentóreas vuvuzelas, del leopardo Zakumi y el visionario pulpo Paul; el Mundial que rompió cábalas y (por ejemplo) coronó por vez primera a un equipo que había arribado a la final con una derrota entre los siete partidos; luego de esta experiencia de alcance universal, sí estoy seguro que toda la nación africana se mirará en el espejo del presente como mejor antídoto contra un pasado al que no deberá regresar jamás.  Estoy seguro, también, que llenos de felicidad nacional en la Madre Patria Española, menos asesinos, menos ladrones, menos suicidas y menos extorsionadores saldrán por estos días a las calles a ejercer sus actos de temer, y los españoles todos sentirán un orgullo que nace de un balón de fútbol pero que, desangrados en guerras civiles y sumidos en una jurásica dictadura militar, no habrían podido festejar con tanto orgullo décadas atrás. Por más que Andrés Iniesta hubiera mandado la Jo´bulani al fondo de las redes.

Creo que al menos por eso habrá valido la pena la velocidad con que estos dos países se desmarcaron de sus pasados de intolerancia y exclusión.

Y también, por supuesto, porque cientos de negros, y un crack de la actuación como Morgan Freeman, vieran el partido final en el Soccer City de Johannesburgo con la sola preocupación de si su equipo saldría o no con la copa dorada entre las manos.

About these ads
 
3 comentarios

Publicado por en julio 13, 2010 en 01 Julio

 

3 Respuestas a “Un Mundial como antídoto contra el pasado

  1. havana4u

    julio 15, 2010 at 12:44 pm

    Hermano esta muy bien el articulo, se lo envie a varias amistades, me gusto tu estilo, solo una sugerencia, si puedes comprimirlo y harcelo mas corto, mejor, hoy en dia a la gente no les gusta leer tanto, tal vez pudieras separar los parrafos y subtitularlos, asi pensarian que estan leyendo varios articulos diferentes y estarian recibiendo el mismo contenido, pero mas dosificado. OK?
    Recuerda q’ esto no es una critica, sino una sugerencia, por lo demas te felicito por tu trabajo…CHIAO HERMANO

     
  2. elpequenohermano

    julio 19, 2010 at 11:08 pm

    Queridos amigos:
    A raíz de los posts publicados he recibido, además de comentarios que agradezco profundamente, varias preguntas de muchos de ustedes, interesados en disímiles asuntos lo mismo personales que profesionales. A todos les reitero mi dirección e-mail: ernestomorales25@gmail.com
    Prefiero contestarles por esta vía y no mediante respuestas a sus comentarios directamente en el blog. Entre otras razones, porque ustedes ven mi blog pero yo no: sus comentarios me los envían para tener un poco de feedback. Pero no tengo acceso a Internet. También a mi correo tengo acceso mediante artimañas escapistas, pero sí me es más sencillo de esta manera.
    Estaré muy dispuesto a cualquier comunicación directa, como estoy muy agradecido de que me lean.
    Afectos a todos,
    Ernesto Morales Licea.

     
  3. havana4u

    julio 20, 2010 at 10:44 pm

    Necesitamos las direcciones postales de todos los opositores, disidentes, presos politicos y blogueros para publicar en internet un directorio publico para que todos en el exterior podamos enviarles ayuda (dinero) via Western Union y asi callarles la boca a la dictadura para que no siga diciendo que son mercenarios del Imperio

    Mi Blog se llama “Made in Cuba”: http://2die4u.blogspot.com/ yo soy Jorge Gonzalez

    CUBA PRIMERO, CUBA DESPUES Y CUBA SIEMPRE…
    Agustin Tamargo

     

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 297 seguidores

%d personas les gusta esto: