Hace apenas unas horas, en la noche de este viernes 30, uno de los más versátiles artistas cubanos exhibió en los Estados Unidos un material que puede hacer historia. Se trata de Edesio Alejandro, que aunque músico de talla importante, desde hace mucho se nos reveló como documentalista.
Esta vez, el material se titula 100 Sones Cubanos, y según el parecer de críticos y espectadores, su mirada indagadora en torno a ese ritmo nuestro marca un hito de investigación y artisticidad.
Lo hermoso, y al mismo tiempo irónico, es que sea precisamente Edesio, una rara avis dentro de la cultura cubana, quien se haya echado sobre sus espaldas esta empresa tan cara para nuestra nacionalidad. Que sea el autor cubano con más bandas sonoras de películas en este país; el que ha puesto música lo mismo a un clásico de nuestra filmografía como Clandestinos que a la dolorosa Suite Habana, ambas de Fernando Pérez.
¿Por qué?, pues porque si a alguna de las autoridades de Cultura en los años ´70 y ´80 en Cuba le hubieran dicho que aquel muchachón de imagen “conflictiva”, con el que había que tener mucho cuidado, habría de ser uno de los arqueólogos de nuestra identidad musical, probablemente habría soltado una risa aniquiladora.






